Salazar niega pactos con el PSOE por denuncias de acoso

Bajo la presión de la comisión Koldo en el Senado, Paco Salazar ha intentado reconstruir el relato de su estrepitosa salida de la primera línea política. El que fuera una pieza clave en la maquinaria electoral del PSOE y estrecho colaborador en Moncloa ha comparecido con un objetivo claro: desvincular su renuncia de cualquier acuerdo oscuro para enterrar denuncias por acoso sexual.

La protección familiar como único motivo de la retirada

Frente a las sospechas de que su salida fue una maniobra orquestada desde Ferraz para evitar un escándalo mayor, Salazar ha sostenido que su renuncia a todas sus responsabilidades orgánicas y públicas fue estrictamente personal. Según su testimonio, el bienestar de su entorno familiar fue el único motor de una decisión que coincidió en el tiempo con la publicación de graves acusaciones sobre actitudes machistas y comportamientos inapropiados con colaboradoras.

El exdirigente ha negado con rotundidad la existencia de un pacto de silencio. A pesar de la gravedad de los testimonios internos que apuntan a gestos obscenos y un trato degradante hacia las mujeres de su equipo, Salazar asegura que nunca discutió estos hechos con la cúpula del partido ni con la Presidencia del Gobierno antes de abandonar sus cargos de forma voluntaria.

Desmintiendo la colaboración con Pilar Alegría y el PSOE

Uno de los puntos más controvertidos de su comparecencia ha sido su relación actual con la ministra Pilar Alegría. Salazar ha enmarcado su encuentro privado en un restaurante de Madrid —revelado por diversos medios— en un plano estrictamente afectivo y personal. Niega así las acusaciones del Partido Popular, que sugieren que sigue operando en la sombra como consultor estratégico para la campaña socialista en Aragón.

  • Independencia profesional: Asegura no colaborar ni de forma voluntaria ni remunerada con el partido actualmente.
  • Nueva etapa: Ha confirmado la creación de una consultora orientada exclusivamente al mercado de América Latina.
  • Relación con Alegría: Define el almuerzo como un gesto de «humanismo» por parte de la ministra tras su caída política.

Finanzas y el origen en el ‘clan del Peugeot’

La sombra del caso Koldo también planeó sobre su gestión financiera. Salazar admitió haber percibido pagos en efectivo por parte del PSOE, aunque los calificó como cuantías menores destinadas a gastos operativos, alternándolos con transferencias bancarias reglamentarias. Sobre su participación en el origen del sanchismo, reconoció su activismo en la plataforma Bancal de Rosas, aunque intentó minimizar su vínculo con la estructura de financiación que impulsó a Pedro Sánchez en 2017.

Respecto a su convivencia con Santos Cerdán durante los años de ascenso del actual secretario de Organización, Salazar admitió haber compartido alojamiento en la capital, pero negó cualquier conocimiento sobre el empresario Joseba Antxon Alonso, señalado por el pago de dichos inmuebles. Esta distancia busca blindar su imagen frente a la supuesta trama de favores y pagos en especie que investiga la comisión parlamentaria.

El callejón sin salida de las denuncias internas

A pesar de que el PSOE mantiene un expediente interno abierto y ha calificado las faltas como «muy graves», el recorrido judicial de las denuncias de acoso sexual se encuentra en un limbo técnico. Salazar se apoya en la falta de denuncias formales ante la justicia ordinaria por parte de las afectadas, un requisito indispensable según el Código Penal para que la Fiscalía pueda intervenir.

Este escenario deja una paradoja política: mientras las víctimas denuncian haber sido ignoradas durante meses y acusan a Ferraz de «meter en un cajón» sus testimonios, el exdirigente utiliza esa misma inacción administrativa para reafirmar una presunción de inocencia que, según él, nunca fue cuestionada por sus superiores antes de su dimisión por «motivos familiares».

Conclusión: Una defensa centrada en el aislamiento

La estrategia de Paco Salazar en el Senado ha sido la del cortafuegos. Al presentarse como un profesional que ha roto vínculos totales con la estructura de poder socialista, intenta desactivar la tesis de un encubrimiento institucional. Sin embargo, las contradicciones sobre la gestión de las quejas internas y la opacidad en ciertos pagos en efectivo mantienen el foco sobre una figura que personifica el auge y la caída del círculo de confianza más íntimo del presidente del Gobierno.