Sánchez pide ver la inmigración en Ceuta como un drama

Un orden multilateral frente a la ley del más fuerte

Bajo el lema «Un mundo en desorden», la inauguración del VIII Foro La Toja ha servido de escenario para que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reflexione sobre las grietas del sistema internacional actual. En una intervención marcada por la presencia de figuras históricas como Felipe González y Mariano Rajoy, el líder del Ejecutivo ha advertido que la ausencia de reglas claras solo beneficia a quienes poseen el poder de imponerse por las armas, defendiendo la necesidad de una reforma multilateral que no se limite a sacralizar normas del pasado, sino que las actualice a la realidad contemporánea.

Sánchez ha sido contundente al señalar que el actual «desorden» no es una situación neutral. Para el presidente, la fuerza de la ley debe prevalecer sobre la ley de la fuerza, una postura que ha vinculado directamente con la acción diplomática de España ante conflictos críticos como la invasión en Ucrania, las tensiones con Irán y la crisis humanitaria que ha calificado de «genocidio» en Gaza.

La migración en Ceuta: Un desafío de humanidad y raíces profundas

Uno de los puntos más sensibles de su discurso ha sido el análisis de la presión migratoria en la ciudad autónoma de Ceuta. Coincidiendo con el anuncio de la próxima visita de los Reyes a la zona, Sánchez ha instado a la sociedad y a las instituciones a tratar este fenómeno no como una amenaza estadística, sino como un drama humano ineludible. El presidente ha argumentado que las barreras físicas son insuficientes para frenar a quienes huyen de la miseria y los conflictos bélicos.

La tesis defendida en el foro subraya que la desesperación por una vida mejor es un motor que ningún muro puede contener de forma permanente. En este sentido, ha identificado tres causas estructurales que empujan el flujo migratorio hacia el norte de África y Europa:

  • La persistencia de conflictos armados en regiones vulnerables.
  • La creciente desigualdad económica global.
  • La falta de oportunidades reales de desarrollo en los países de origen.

Resiliencia económica y la regulación de la Inteligencia Artificial

Más allá de la geopolítica y la migración, Sánchez ha aprovechado el foro para reivindicar la solidez de la economía española. A pesar de un contexto internacional volátil, ha destacado los datos de crecimiento y la creación de empleo como pruebas de un modelo de éxito. Esta fortaleza económica, según el presidente, es lo que permite al Estado desplegar redes de seguridad ante crisis como la energética o las derivadas del cambio climático.

En el ámbito tecnológico, ha mostrado una clara discrepancia con las posturas de desregulación promovidas por figuras como Donald Trump. Al referirse a la Inteligencia Artificial y el poder de los grandes oligarcas tecnológicos, Sánchez ha advertido que dejar la supervisión en manos de las propias empresas sería un error estratégico. Mediante una metáfora sobre la seguridad, señaló que no se puede confiar el cuidado del gallinero al zorro, apostando por una intervención pública que garantice que el desarrollo tecnológico no vulnere los derechos ciudadanos.

Hacia una gobernanza basada en la justicia social

La intervención ha concluido con un llamamiento a no anclarse en una «nostalgia idealizada» del pasado. Para el líder socialista, el verdadero orden consiste en establecer reglas justas que evolucionen con los tiempos. Este enfoque no solo se aplica a la economía o la tecnología, sino a la gestión de la crisis climática y la transición hacia energías renovables, pilares que considera fundamentales para la estabilidad a largo plazo de España y de la Unión Europea.