Sumar pide fondos para reforestación en los PGE de 2027

La planificación de las cuentas públicas para el ejercicio de 2027 ya se encuentra en el centro del debate político, marcando una línea de fractura entre el modelo industrial tradicional y la transición ecológica urgente. El Grupo Parlamentario Plurinacional Sumar, a través de su diputado Alberto Ibáñez Mezquita, ha puesto sobre la mesa una propuesta disruptiva que busca desviar el flujo de dinero público desde sectores contaminantes hacia la regeneración del entorno natural.

Hacia un nuevo paradigma fiscal: Inversión verde frente a industria fósil

La propuesta defendida en el Congreso plantea que los próximos Presupuestos Generales del Estado (PGE) deben actuar como una herramienta de choque contra la crisis medioambiental. La estrategia es clara: aplicar una política de «coste cero» para actividades que comprometan la sostenibilidad a largo plazo. Entre los sectores señalados para perder su financiación estatal se encuentran la industria de los combustibles fósiles, el desarrollo de macroinfraestructuras innecesarias y el modelo de ganadería intensiva.

En lugar de mantener estas subvenciones, la formación propone una reasignación estratégica de los recursos hacia pilares fundamentales para la resiliencia del territorio:

  • Reforestación masiva: Recuperación de ecosistemas para mitigar el aumento de las temperaturas.
  • Soberanía alimentaria: Fomento de la agricultura local y sostenible frente a las macrogranjas.
  • Electrificación industrial: Modernización del sector secundario para abandonar la dependencia del carbono.
  • Movilidad eficiente: Priorizar la red de cercanías ferroviarias frente a grandes obras de ingeniería civil.

El blindaje climático como requisito administrativo

Uno de los puntos más innovadores de la propuesta de Ibáñez es la institucionalización del control ambiental en la burocracia estatal. Siguiendo el exitoso modelo de los informes de impacto de género, Sumar reclama que cada partida presupuestaria deba ir acompañada, por ley, de un informe de impacto climático. Esta medida impediría que se aprobaran fondos para proyectos que, de manera indirecta o directa, contribuyan al calentamiento global o al retraso de los objetivos de la Agenda 2030.

Esta fiscalización técnica permitiría que el presupuesto nacional deje de ser una simple lista de gastos para convertirse en un plan de acción coherente. Según el grupo parlamentario, no se puede permitir que el Estado financie con una mano la lucha contra el cambio climático mientras con la otra mantiene estructuras que perpetúan la emisión de gases de efecto invernadero.

Crítica a la inacción y los pactos imposibles

El debate también ha servido para que Sumar cuestione la estrategia de diálogo del Ejecutivo. Alberto Ibáñez ha instado al presidente Pedro Sánchez a abandonar la búsqueda de un Pacto de Estado contra la Emergencia Climática con fuerzas políticas que, según su análisis, bloquean sistemáticamente el progreso ecológico. La formación tilda este pacto de «imposible» y aboga por acciones ejecutivas directas a través de los presupuestos de 2027.

En definitiva, la propuesta busca que la emergencia climática sea el eje transversal y prioritario de la política económica española. El objetivo final es transformar el modelo productivo del país, garantizando que el dinero de los contribuyentes se utilice exclusivamente para asegurar la habitabilidad del planeta y la calidad de vida de las futuras generaciones.