Sumar pide suspender las licencias de Forestalia por corrupción

La integridad de la transición energética en España se enfrenta a un nuevo desafío institucional. El grupo parlamentario Sumar, a través de su portavoz adjunto Alberto Ibáñez, ha formalizado una petición drástica ante el Ejecutivo central: la suspensión inmediata de todas las autorizaciones otorgadas a la empresa energética Forestalia. Esta maniobra política surge como respuesta directa a las investigaciones judiciales que vinculan a antiguos responsables públicos con una supuesta red de tráfico de influencias y amaño de licencias.

Exigencias políticas ante la sombra de irregularidades ambientales

La iniciativa, presentada como una proposición no de ley (PNL), busca proteger la transparencia del sistema de evaluación de impacto ambiental. Según ha detallado Ibáñez, no se puede permitir que la necesaria descarbonización del país se vea empañada por prácticas ilícitas. La formación solicita que, mientras la justicia clarifica los hechos, se imponga una suspensión cautelar que garantice que ningún proyecto bajo sospecha siga adelante sin una revisión exhaustiva y libre de dudas éticas.

Este movimiento ha sido coordinado estrechamente entre Compromís y Chunta Aragonesista, evidenciando una preocupación territorial compartida. Ambas formaciones coinciden en que el despliegue de infraestructuras energéticas debe realizarse bajo un escrutinio técnico impecable, lejos de cualquier sospecha de favoritismo administrativo o corrupción política.

La implicación del Clúster Maestrazgo y la detención de un ex alto cargo

El núcleo del escándalo reside en la detención de Eugenio Domínguez Collado, quien fuera subdirector general de Evaluación Ambiental en el Ministerio para la Transición Ecológica. Las pesquisas apuntan a que el exfuncionario pudo haber facilitado la obtención de permisos medioambientales clave para el denominado Clúster Maestrazgo, un macroproyecto eólico que ha generado una fuerte oposición social tanto en la provincia de Teruel como en el interior de Castellón.

La investigación también pone el foco sobre la figura de Fernando Samper, presidente de Forestalia, analizando si existió una coordinación irregular para sortear los rigurosos controles que la ley exige a las plantas de energías renovables. Las acusaciones sugieren que se pudo haber «traficado» con informes que son vitales para la protección de la biodiversidad en zonas de alto valor ecológico.

Defensa de una transición energética con garantías éticas

  • Protección de la legalidad administrativa en los procesos de adjudicación de renovables.
  • Revisión de todos los informes de impacto firmados por cargos investigados.
  • Colaboración total con la justicia para depurar responsabilidades en el Ministerio para la Transición Ecológica.
  • Garantía de que la urgencia climática no sirva de excusa para la opacidad empresarial.

Desde el sector político impulsor de la medida, se recalca que el ejemplo de China en la aceleración de infraestructuras verdes es un referente de velocidad, pero que en el contexto europeo, dicha rapidez no puede comprometer la seguridad jurídica. La advertencia es clara: si el proceso de transición hacia las energías limpias se percibe como un foco de corrupción, se corre el riesgo de perder el apoyo social necesario para combatir la crisis climática.

Finalmente, la propuesta de Sumar busca enviar un mensaje contundente a los mercados y a la administración pública. El desarrollo de los parques eólicos y fotovoltaicos debe estar supeditado al respeto absoluto por el territorio y a la transparencia institucional, asegurando que el beneficio ambiental no sea utilizado como moneda de cambio para el enriquecimiento ilícito de tramas privadas.