Torres cifra en 15.000 los retornos de Ceuta a Marruecos

El horizonte de normalización en Ceuta: desmantelamiento de infraestructuras temporales

La ciudad autónoma de Ceuta inicia una fase de transición hacia la recuperación de su cotidianeidad urbana tras los intensos flujos migratorios registrados en los meses estivales. El Gobierno de España, a través del ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, ha diseñado una hoja de ruta que prioriza la liberación de espacios públicos. El plan inmediato contempla el desmantelamiento de los campamentos provisionales que se levantaron para gestionar la emergencia, un paso simbólico y operativo que busca devolver la normalidad a las calles ceutíes.

Esta decisión responde a un cambio significativo en la presión asistencial. Según el Ejecutivo, la recuperación de estos espacios es posible gracias a que la ciudad se encuentra hoy «mucho más cerca» de los niveles de estabilidad previos a la crisis de finales de julio. La estrategia no solo se centra en la logística de los albergues, sino en una gestión integral que combina la acción humanitaria con el cumplimiento estricto de la legalidad internacional y fronteriza.

Análisis de las cifras: más de 15.000 retornos efectivos

El balance operativo presentado tras la reciente reunión del Comité Especializado de Situación revela un dato contundente: desde mediados de agosto, se han contabilizado 15.000 retornos a Marruecos. Lo más reseñable de este proceso es la aceleración de los trámites en las últimas semanas. Mientras que hasta el 20 de agosto apenas se habían gestionado 2.000 salidas, la implementación de nuevos dispositivos y la agilización de expedientes han permitido que otras 13.000 personas regresen a su país de origen en un tiempo récord.

Este flujo de retorno se ha articulado a través de diversas vías legales que el Ministerio ha querido desglosar para aportar transparencia al proceso:

  • Desistimientos voluntarios de solicitudes de protección internacional tras conocer la apertura de expedientes.
  • Procedimientos de expulsión y devolución ejecutados bajo el marco normativo vigente.
  • Acciones directas de la administración para coordinar las salidas de forma ordenada y segura.

Intervenciones judiciales y gestión de centros de atención

Un factor determinante en la descongestión de la ciudad ha sido la actuación de las Fuerzas y Cuerpo de Seguridad del Estado dentro del núcleo urbano. Por primera vez en esta crisis, se ha contado con autorizaciones judiciales para intervenir en viviendas de Ceuta donde se alojaban personas en situación irregular. Estas operaciones han derivado en el traslado de los individuos hacia el Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) o directamente hacia los puntos de retorno fronterizo.

Actualmente, el sistema de acogida presenta un margen de maniobra que permite el optimismo gubernamental. De las 7.000 plazas disponibles en los dispositivos del Estado, se encuentran ocupadas 5.800. Este superávit de plazas es lo que facilita el inicio del repliegue de los recursos más precarios o temporales, asegurando que quienes aún permanecen en la ciudad lo hagan en condiciones de dignidad y control administrativo.

El desafío persistente de los menores no acompañados

A pesar del optimismo en las cifras globales, la situación de los menores inmigrantes no acompañados sigue siendo uno de los puntos más complejos de la gestión migratoria, debido a que las competencias recaen directamente sobre la comunidad autónoma. Hasta la fecha, se han identificado formalmente a 3.600 menores en la ciudad autónoma, de los cuales solo una pequeña fracción, algo más de 300, han sido derivados a recursos en la Península.

La cooperación con el Reino de Marruecos también se centra en este colectivo vulnerable. El ministro Torres ha confirmado que ya se han remitido cerca de 100 expedientes de menores a las autoridades marroquíes para evaluar reagrupaciones familiares o retornos asistidos, un proceso que requiere una vigilancia extrema de los derechos humanos y los tratados de protección a la infancia.

Hacia una narrativa de estabilidad institucional

La conclusión del Ejecutivo es clara frente a las voces críticas que cuestionan la eficacia de las medidas. Para el Ministerio de Política Territorial, negar el avance hacia la estabilidad es ignorar la realidad física de las calles de Ceuta, donde hoy hay 15.000 personas menos que en el pico crítico de agosto. La reducción del censo de migrantes en situación irregular se interpreta como el éxito de una política que combina la firmeza en frontera con la agilidad administrativa.

El compromiso final del Gobierno es mantener activo el Comité de Situación para monitorizar cualquier repunte, pero con la mirada puesta en que el despliegue extraordinario deje de ser necesario. La «normalidad» en Ceuta, según las autoridades, no es ya una promesa, sino un proceso en fase de consolidación que culminará cuando los espacios de la ciudad vuelvan a ser de uso exclusivo para la ciudadanía sin el rastro de la crisis humanitaria reciente.