El TSJC tumba el decreto del catalán e Illa lo defiende

El escenario educativo en Cataluña ha dado un giro jurídico significativo. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha dictado la ejecución provisional de la sentencia que invalida diversos fragmentos del Decreto 91/2024, la normativa que buscaba blindar la inmersión lingüística y la preeminencia del catalán en los centros docentes. Esta resolución judicial altera el tablero político y obliga a una revisión inmediata de los proyectos lingüísticos escolares.

Garantías frente a sanciones por el uso del castellano

Una de las consecuencias más directas de esta decisión judicial afecta a la seguridad jurídica de los docentes y alumnos. La Asamblea por una Escuela Bilingüe (AEB), entidad que impulsó el recurso, ha subrayado que, con la anulación de estos artículos, desaparece cualquier base legal para ejercer medidas disciplinarias contra quienes opten por el castellano en el entorno académico.

La entidad liderada por Ana Losada ya ha comenzado a ofrecer asistencia legal a profesores que, hasta la fecha, se habían enfrentado a expedientes por facilitar materiales en español. La ejecución de la sentencia implica, en la práctica, que:

  • Los centros deben adaptar sus proyectos lingüísticos de forma urgente a la nueva realidad jurídica.
  • Se suspende la aplicación de los preceptos que contravenían los principios de libertad educativa.
  • Se protege el derecho de los alumnos a recibir enseñanza en ambas lenguas oficiales sin represalias administrativas.

La respuesta institucional de Salvador Illa

Lejos de acatar la resolución de forma pasiva, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha reafirmado su compromiso con el actual modelo educativo. El jefe del Ejecutivo catalán ha asegurado que su Gobierno utilizará todas las herramientas jurídicas y políticas a su alcance para salvaguardar el catalán como eje vertebrador del sistema de enseñanza.

Illa ha definido el concepto de escuela catalana como una prioridad estratégica, prometiendo una defensa férrea del modelo de inmersión. Este posicionamiento augura un nuevo ciclo de confrontación entre el poder ejecutivo autonómico y las resoluciones de los tribunales, que insisten en que el marco normativo debe respetar los artículos 3, 14 y 27 de la Constitución Española.

Un decreto bajo la lupa constitucional

El Decreto 91/2024 fue concebido originalmente para proporcionar un «paraguas legal» a las escuelas y evitar la aplicación de cuotas de castellano. Sin embargo, la justicia catalana ya advirtió el pasado año que más de una decena de sus artículos vulneraban derechos fundamentales al excluir de facto el uso vehicular del español.

Actualmente, el caso se encuentra pendiente de los recursos de casación ante el Tribunal Supremo. No obstante, la medida cautelar de ejecución provisional dictada ahora por el TSJC obliga a actuar de inmediato, impidiendo que la Generalitat mantenga activos los artículos anulados mientras se espera una sentencia definitiva. Este pulso legal redefine el equilibrio de fuerzas en un sistema educativo que sigue siendo el epicentro del debate identitario en Cataluña.

En definitiva, la resolución supone un espaldarazo a las tesis de bilingüismo escolar y pone en entredicho la estrategia de blindaje lingüístico que el anterior Govern diseñó y que la actual administración socialista parece dispuesta a mantener a pesar de los reveses en los tribunales.