Túnez despide a Sabri Lamouchi tras la goleada ante Suecia

La paciencia en la élite del fútbol internacional es un lujo que la selección de Túnez no ha querido permitirse. Tras un debut catastrófico en la cita mundialista, la cúpula directiva del fútbol tunecino ha tomado una medida drástica: la destitución inmediata de Sabri Lamouchi. El estrepitoso 5-1 encajado frente a Suecia en Monterrey no solo ha dejado al equipo colista del Grupo F, sino que ha evidenciado una falta de cohesión táctica que la federación considera irreversible para el resto del torneo.

Un colapso defensivo sin precedentes en la Copa del Mundo

El encuentro ante el conjunto escandinavo fue el detonante de una decisión que ya se venía gestando por los resultados previos. La fragilidad defensiva de las «Águilas de Cartago» fue castigada por una Suecia liderada por figuras como Alexander Isak y Viktor Gyökeres, quienes aprovecharon cada espacio concedido. El único destello de resistencia llegó por parte de Omar Rekik, cuyo gol fue insuficiente para maquillar una actuación colectiva que Lamouchi tildó de «dolorosa».

Este movimiento táctico de la federación busca generar un «efecto choque» antes de que las posibilidades de clasificación se desvanezcan por completo. Con solo dos partidos por delante en la fase de grupos, el margen de maniobra es nulo y la prioridad absoluta es blindar un vestuario que se ha visto superado emocionalmente tras la goleada en el debut.

El breve y discreto ciclo de Sabri Lamouchi

La etapa del técnico de 54 años al frente del combinado nacional ha sido tan corta como cuestionada. Desde que asumiera el mando en enero de 2026 para suplir a Sami Trabelsi, el equipo no logró encontrar una identidad de juego definida. Las estadísticas bajo su gestión son el reflejo de un proyecto que nunca llegó a despegar:

  • Solo una victoria en cinco partidos oficiales (1-0 frente a Haití).
  • Tres derrotas que minaron la confianza de los jugadores y la afición.
  • Una incapacidad crónica para corregir los desajustes en las transiciones defensivas.

Su cese entra directamente en los libros de historia de los Mundiales como uno de los más prematuros, ocurriendo apenas 90 minutos después de que rodara el balón por primera vez en su grupo. La sensación de urgencia es total en la delegación tunecina desplazada al torneo.

Mondher Kebaier: La apuesta por el conocimiento interno

Ante la falta de tiempo para buscar un perfil internacional, la mirada se ha posado sobre Mondher Kebaier. El actual director técnico de la federación y antiguo seleccionador nacional se perfila como la solución de emergencia. Su ventaja competitiva reside en el profundo conocimiento de la plantilla y de la idiosincrasia del futbolista tunecino, factores vitales para intentar una remontada anímica en tiempo récord.

El reto que tiene por delante es mayúsculo. Túnez deberá medirse a Japón el próximo 20 de junio, un equipo caracterizado por su orden y velocidad, y cerrará la fase frente a la poderosa Países Bajos el 25 de junio. Actualmente, el grupo está liderado por Suecia con tres unidades, mientras que nipones y neerlandeses se reparten un punto tras su empate inicial.

Escenarios futuros para las Águilas de Cartago

Para soñar con los octavos de final, Túnez necesita sumar al menos cuatro de los seis puntos restantes, una tarea que parece hercúlea tras la imagen ofrecida en su estreno. La salida de Lamouchi intenta cortar la hemorragia de confianza, pero el problema estructural de la selección tunecina parece ir más allá de quién ocupe el banquillo. Los próximos días serán decisivos para determinar si este cambio de timón es un acierto estratégico o simplemente un acto de desesperación ante un fracaso deportivo inminente.