El Gobierno acusa a Vivas de ser un peón de Feijóo en Ceuta

La frágil tregua política que mantenía el Palacio de la Moncloa con la ciudad autónoma de Ceuta ha saltado por los aires. Tras semanas de una aparente cordialidad institucional forzada por la gravedad de la crisis migratoria, el Ejecutivo central ha decidido cambiar radicalmente de estrategia, pasando de la colaboración al ataque directo. Los ministros Óscar Puente y Ángel Víctor Torres han liderado una ofensiva dialéctica que señala al presidente autonómico, Juan Jesús Vivas, como un actor secundario al servicio de las directrices nacionales del Partido Popular.

El fin de la diplomacia: Vivas bajo la sombra de Génova

El escenario de entendimiento se ha resquebrajado este domingo con declaraciones inusualmente duras. El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha sido el más tajante al afirmar que el mandatario ceutí ha claudicado en sus funciones institucionales para convertirse en un «mero peón de Feijóo». Esta acusación sugiere que la administración local está priorizando el desgaste político al Gobierno de Pedro Sánchez por encima de la resolución efectiva de la emergencia que se vive en las calles de la ciudad.

Por su parte, el titular de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, ha reforzado esta tesis sugiriendo una notable falta de lealtad por parte de Vivas. Torres, quien lidera el mando único para esta crisis, ha dejado entrever que el comportamiento del presidente de Ceuta ha cambiado de forma sospechosa, alineándose con el bloqueo que el PP mantiene en el Congreso respecto a la reforma de la Ley de Extranjería y la distribución de menores no acompañados.

El conflicto logístico: El Puerto como campo de batalla

El núcleo del desencuentro actual se sitúa en la gestión del espacio público para la acogida humanitaria. Mientras el Ministerio de Transportes autorizó el uso de 16.000 metros cuadrados en la zona de servicio del puerto de Ceuta para instalar campamentos temporales, la Autoridad Portuaria —bajo control local— rechazó de plano la medida. Este bloqueo técnico es visto desde Madrid como una maniobra política para asfixiar las capacidades de respuesta del Estado.

  • Interés General: El Gobierno justifica la ocupación del puerto alegando razones de Seguridad Nacional.
  • Instalaciones temporales: Torres defiende que las carpas son estructuras móviles destinadas a agilizar la identificación y devolución de migrantes.
  • Rechazo vecinal: El Ejecutivo critica que se veten todas las alternativas, desde antiguos acuartelamientos hasta polideportivos, dejando sin margen de maniobra a los servicios de emergencia.

La paradoja del Partido Popular en la frontera sur

Desde el seno del Gobierno se subraya una contradicción flagrante en la postura de la oposición. Recuerdan que fue el propio Juan Jesús Vivas quien solicitó desesperadamente la reubicación de menores por el territorio nacional para aliviar la presión sobre los centros de Ceuta. Sin embargo, en el momento de la votación parlamentaria, su propio partido le dio la espalda, votando en contra de la solidaridad obligatoria entre comunidades autónomas.

Esta situación ha generado lo que Óscar Puente denomina un «bucle de bloqueo». El PP en Ceuta rechaza las carpas en el puerto por el impacto visual y logístico, pero simultáneamente su dirección nacional impide que los migrantes salgan de la ciudad mediante mecanismos legales de reparto. Según el análisis del Gobierno, esta estrategia busca perpetuar la imagen de caos en la frontera para desgastar la gestión de Sánchez.

Cooperación con Marruecos y el futuro de la crisis

Más allá de la bronca interna, el ministro Torres ha salido en defensa de la relación diplomática con Marruecos. A pesar de las críticas de la oposición, que señalan a Rabat como responsable de la entrada masiva de julio, el Gobierno sostiene que la colaboración del reino alauí es fundamental. De hecho, aseguran que sin el apoyo marroquí no se habría logrado el retorno del 90% de las personas que cruzaron ilegalmente en las últimas semanas.

En conclusión, lo que comenzó como una crisis humanitaria se ha transformado en un enfrentamiento político total. El señalamiento de Vivas como un subordinado de la estrategia de Alberto Núñez Feijóo marca un punto de no retorno en las relaciones entre administraciones. El Gobierno central parece dispuesto a elevar el tono y actuar de forma unilateral en terrenos de su competencia, como el puerto, ante lo que consideran una parálisis deliberada de la Ciudad Autónoma movida por intereses electorales.