El escenario judicial del caso mascarillas ha dado un giro técnico fundamental. Tras meses de espera, Koldo García ya tiene en su poder el material digital necesario para articular su contraofensiva legal. El juez instructor de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno, ha autorizado la entrega de un soporte digital que contiene el volcado de seis de los dispositivos incautados durante los registros de febrero de 2024, permitiendo así que la defensa inicie un peritaje informático independiente.
El contraperitaje: La clave para cuestionar los atestados de la UCO
La estrategia de la abogada Leticia de la Hoz no se limita a una simple revisión de archivos. El objetivo principal de este acceso a la información es verificar la integridad de las conversaciones que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha incluido en sus informes. La defensa sospecha que ciertos mensajes podrían estar descontextualizados o fragmentados, lo que alteraría la interpretación de los hechos frente al Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional.
Este análisis técnico se centrará en tres pilares fundamentales para intentar invalidar o matizar las pruebas de la acusación:
- Cadena de custodia: Comprobar si los dispositivos han sido manipulados o accedidos de forma irregular desde su incautación.
- Contexto comunicativo: Recuperar hilos completos de mensajes para demostrar que las frases seleccionadas por los investigadores tienen una interpretación distinta en su conjunto.
- Extracción selectiva: Analizar por qué solo se han facilitado seis dispositivos de los más de veinte que fueron intervenidos en su domicilio de Polop.
Logística y limitaciones: Seis dispositivos frente a un arsenal tecnológico
Resulta llamativo el volumen de tecnología que la Guardia Civil mantiene bajo su custodia. Aunque en el operativo inicial se retiraron 23 teléfonos móviles, una decena de discos duros, portátiles y grabadoras, el juzgado solo ha entregado el volcado de cuatro terminales móviles (incluyendo modelos iPhone y Huawei), una tablet y un ordenador portátil. Según fuentes jurídicas, estos son los dispositivos que han servido de base para los informes actuales, mientras que el resto permanece bajo llave en las dependencias de la UCO.
El traslado de Koldo García desde el centro penitenciario de Soto del Real hasta la Audiencia Nacional fue estrictamente presencial, cumpliendo con los protocolos de entrega de material sensible. No obstante, el tiempo corre en contra de la defensa: el juzgado ha impuesto un plazo máximo de un mes para devolver el disco duro, alegando una escasez de suministros técnicos en las unidades policiales.
Del silencio procesal a la acción: El fin del ‘matadero’ judicial
Hasta este momento, la postura de Koldo García ante el juez había sido el mutismo absoluto. En comparecencias previas, el exasesor se acogió a su derecho a no declarar, argumentando que sin acceso a sus propios terminales le resultaba imposible «refrescar la memoria» y rebatir las acusaciones. Su defensa llegó a calificar la situación previa como un «agravio comparativo» respecto a otros imputados, como Víctor de Aldama, quien recibió sus dispositivos con mayor celeridad.
Con estos datos en mano, se espera que el investigado cambie su postura y acceda a prestar declaración una vez que el informe pericial esté concluido. La defensa sostiene que acudir a juicio sin estos datos era equivalente a ir «al matadero», dada la complejidad de la trama de comisiones que se le atribuye en la venta de material sanitario durante la pandemia.
Rutina en Soto del Real: La separación de José Luis Ábalos
Más allá de los folios judiciales, la estancia de García en prisión ha sufrido cambios significativos en cuanto a la convivencia. Tras compartir celda inicialmente con el exministro José Luis Ábalos, ambos han tomado caminos separados dentro del centro penitenciario debido a una incompatibilidad de hábitos manifiesta.
La defensa ha confirmado que Koldo mantiene una disciplina de entrenamiento diario y un horario de madrugador, lo que chocaba frontalmente con el ritmo de Ábalos, más propenso a trasnochar frente al televisor y con un consumo de tabaco que se habría intensificado bajo la presión de la prisión preventiva. Actualmente, García dispone de una celda individual, lo que le permite centrarse en el estudio de su causa de cara a los próximos envites en los tribunales.
Conclusión: El peso de la evidencia digital
La entrega de este volcado digital marca el inicio de una fase crítica en el caso Koldo. Lo que se extraiga de esos teléfonos móviles y dispositivos no solo determinará la capacidad de defensa del exasesor, sino que pondrá a prueba el rigor de las investigaciones de la Guardia Civil. En un proceso donde cada mensaje de WhatsApp puede ser una prueba de cargo, el acceso a la fuente original es el único camino para garantizar un juicio con todas las garantías procesales.
