Un trágico suceso ha sacudido el núcleo urbano de Lérida durante la jornada de este miércoles. Un autocar de línea ha protagonizado un violento impacto en la Rambla Ferran, dejando un saldo de 46 personas heridas de diversa consideración. El despliegue de los servicios de emergencia ha sido inmediato, priorizando el traslado de los afectados a centros hospitalarios mientras se inician las pesquisas sobre las causas del siniestro.
Balance de víctimas y estado de los afectados
El Sistema de Emergencias Médicas (SEM) ha informado que, de los 55 pasajeros que viajaban en el vehículo, la gran mayoría ha requerido atención especializada. La gravedad de las lesiones varía significativamente entre los ocupantes:
- Cuatro pacientes en estado crítico, cuya vida corre peligro.
- Nueve personas con pronóstico menos grave.
- Treinta y tres heridos leves atendidos mayoritariamente en el lugar de los hechos.
La logística de evacuación ha derivado a 13 de los heridos al Hospital Arnau de Vilanova, mientras que otros han sido estabilizados en el CUAP Prat de la Riba y en el propio punto de asistencia sanitaria de la Rambla Ferran.
La hipótesis principal: pérdida de control del vehículo
Aunque las autoridades locales han pedido prudencia, la Guardia Urbana trabaja con la teoría de que un error o desvanecimiento provocó que la conductora perdiera el gobierno del autobús. El vehículo terminó colisionando de forma lateral contra la fachada de la Diputación de Lérida, un edificio institucional que, por fortuna, no registró heridos en su interior ni entre los peatones que circulaban por la acera en ese momento.
Un detalle relevante para la investigación es el perfil profesional de la conductora. Según fuentes municipales, se trataba de una incorporación reciente a la empresa Gamon. Por este motivo, en el momento del impacto, realizaba la ruta bajo la supervisión de un segundo chófer con más experiencia. Este acompañante se encuentra, lamentablemente, entre los heridos con diagnóstico más severo.
Perfil de los pasajeros y ruta afectada
El servicio accidentado cubría el trayecto que conecta la capital con la localidad de La Granja d’Escarp, efectuando paradas en municipios clave como Alcarràs, Soses o Aitona. Gran parte del pasaje estaba compuesto por trabajadores temporeros que se desplazaban para iniciar su jornada en la campaña de la fruta, un motor económico vital para la región de Lérida en estas fechas.
El accidente tuvo lugar alrededor de las 7:20 horas, un momento de alta densidad circulatoria. Esto obligó a la Generalitat a activar de inmediato la fase de alerta del plan Procicat, movilizando una treintena de efectivos de los Bomberos repartidos en 14 dotaciones para asegurar la estructura del edificio dañado y facilitar la extracción segura de los viajeros atrapados.
Próximos pasos en la investigación judicial
Para reconstruir los segundos previos al impacto, los investigadores están analizando minuciosamente las grabaciones de las cámaras de seguridad instaladas en la Rambla Ferran y el sistema de telemetría del propio autobús. La conductora, aunque no presenta lesiones físicas de gravedad, ha sido tratada por un fuerte choque emocional.
Este suceso pone de manifiesto la vulnerabilidad del transporte colectivo en entornos urbanos densos y la importancia de los protocolos de acompañamiento para el personal de nueva contratación. Se espera que en las próximas horas, tras el peritaje técnico del autocar retirado por la grúa, se pueda confirmar si existió algún fallo mecánico concurrente o si todo se debió exclusivamente a un error humano bajo circunstancias de estrés o fatiga.
