El pulso fiscal en el bloque de investidura: Bildu cuestiona el modelo de Sánchez
La estabilidad de la mayoría parlamentaria que sostiene al Ejecutivo de Pedro Sánchez vuelve a verse sometida a tensión. En esta ocasión, el foco del conflicto no es territorial, sino estrictamente económico e ideológico. El detonante ha sido la estrategia fiscal diseñada para paliar los efectos de la inestabilidad en Oriente Próximo, una hoja de ruta que el portavoz de EH Bildu, Oskar Matute, ha calificado de insuficiente y, en ciertos aspectos, contraproducente para las clases populares.
Desde la formación soberanista se percibe con recelo que el Gobierno central opte por el camino de las rebajas impositivas. Según el análisis de Matute, estas medidas, lejos de aliviar el bolsillo del ciudadano medio, terminan convirtiéndose en un mecanismo indirecto para engordar los beneficios de las grandes corporaciones, especialmente en el sector energético, que ya cuenta con márgenes de rentabilidad extraordinarios en contextos de crisis bélica.
El espejismo de las bajadas de impuestos frente a los beneficios caídos del cielo
La crítica de Bildu no es superficial. Se basa en la experiencia de ciclos económicos previos donde la reducción de la carga fiscal no se tradujo en una bajada real de los precios para el consumidor. Para el portavoz abertzale, es imperativo recuperar e intensificar los gravámenes a los beneficios extraordinarios, similares a los que se articularon durante el inicio del conflicto en Ucrania.
La formación advierte que renunciar a una fiscalidad agresiva sobre las compañías del IBEX 35 es un error estratégico. En su lugar, proponen una mirada más atenta a la mayoría social que se enfrenta a desafíos diarios como la subida de las cuotas hipotecarias o la presión de los alquileres vinculados a la inflación. El argumento es claro: no se puede fortalecer una posición política de progreso si se tiende un «puente de plata» a los gigantes energéticos mientras las familias pierden poder adquisitivo.
¿Giro a la derecha? El riesgo de priorizar a PNV y Junts
Uno de los puntos más agudos del análisis de Matute reside en la aritmética parlamentaria. El dirigente ha recordado que el bloque de izquierdas suma hoy más apoyos que el sector conservador dentro de la coalición de investidura. Por ello, considera que priorizar acuerdos con fuerzas como el PNV o Junts para sacar adelante medidas económicas sería un ejercicio de cortoplacismo electoral.
Esta advertencia llega en un momento delicado para la tramitación de los Presupuestos Generales del Estado. Aunque el retraso en las cuentas públicas es una realidad, desde Bildu se resta importancia a los plazos si el contenido final no garantiza una protección real de los sectores más vulnerables. La incertidumbre electoral, aseguran, solo se combate con políticas que marquen una diferencia tangible en la cuenta de resultados de los ciudadanos y no solo en las de las grandes empresas.
Los mínimos irrenunciables: Escudo social y energía
A pesar de la severidad en materia tributaria, EH Bildu reconoce que el actual paquete de medidas del Gobierno contiene avances que merecen ser preservados. Para la formación, existen líneas rojas de protección social que han valorado de forma positiva:
- La prohibición de los cortes de suministro básico para familias en situación de vulnerabilidad económica.
- El mantenimiento y refuerzo de las ayudas directas a las empresas con un alto consumo eléctrico (electrointensivas).
- La consolidación de mecanismos que impidan el desahucio energético en periodos de alta volatilidad de precios.
Hacia una izquierda federalista en el Estado
Finalmente, Oskar Matute ha reflexionado sobre la necesidad de que exista una izquierda federalista solvente en el ámbito estatal con la que poder coordinar acciones de largo alcance. Aunque ha dejado claro que la misión principal de su partido se centra en el ámbito de Euskal Herria, manifiesta el deseo de encontrar interlocutores fuertes que compartan la visión de un Estado donde la economía esté al servicio de la política y no al revés. Esta alianza de fondo parece ser, para Bildu, la única garantía de que el Ejecutivo no termine cediendo a las presiones de los sectores financieros tradicionales.
