La gran banca eleva sus depósitos frente a Revolut

El ecosistema financiero español está atravesando una metamorfosis impulsada por la inestabilidad geopolítica y los giros en la política monetaria. Tras años de hegemonía de la banca digital en la captación de pasivo, las entidades tradicionales han decidido recuperar su territorio. El escenario de 2025 muestra una banca convencional que, lejos de amedrentarse ante el avance de competidores como Revolut, ha movilizado su maquinaria para elevar significativamente sus saldos de depósitos y cuentas a la vista.

El contraataque de la banca tradicional: Crecimiento y resiliencia

A pesar del ruido generado por las plataformas tecnológicas, los grandes grupos bancarios han demostrado una capacidad de retención y captación masiva. El caso más paradigmático es el de BBVA, que ha logrado un incremento del 15,8% en su volumen de depósitos, lo que se traduce en una inyección de 41.000 millones de euros. Este movimiento no es casual; se produjo en un momento de máxima tensión estratégica durante el proceso de la opa sobre el Sabadell, forzando a ambas entidades a mejorar sus condiciones para blindar su base de clientes.

Otras instituciones de gran calado también han mostrado cifras sólidas en esta carrera por la liquidez:

  • Bankinter: Logró atraer casi 10.000 millones de euros adicionales, registrando un alza del 11,3%.
  • Banco Santander: Incrementó su balance de depósitos en un 8%, sumando más de 27.600 millones.
  • CaixaBank: Mantuvo un crecimiento constante del 5,5%, aportando 21.956 millones a sus depósitos administrados.
  • Sabadell: Pese a la incertidumbre corporativa, elevó sus saldos en un 4,9%.

Bancos digitales: El espejismo de los grandes porcentajes

Si bien es cierto que nombres como Revolut y MyInvestor presentan crecimientos porcentuales impactantes (74% y 27% respectivamente), es imperativo analizar estas cifras bajo el prisma del volumen real. Al partir de bases de capital mucho más reducidas, sus aumentos, aunque ágiles, los sitúan todavía en una liga diferente a la de los gigantes del IBEX 35. Mientras que el neobanco de origen británico alcanza los 3.990 millones de euros, BBVA gestiona más de 301.000 millones solo en depósitos.

No obstante, el sector digital no es monolítico. La agresividad comercial ha pasado factura a algunas plataformas que no han podido mantener el ritmo de la competencia. Entidades como N26 experimentaron una fuga de capital cercana al 18%, mientras que BFF sufrió un desplome del 61% tras decidir retirarse de la batalla por las rentabilidades elevadas. Esto sugiere que el cliente digital es extremadamente sensible al precio y carece de la fidelidad estructural de la banca tradicional.

El factor Euríbor y la sombra del conflicto internacional

La estrategia de remuneración del ahorro se enfrenta ahora a un nuevo paradigma. A finales de 2025, los bancos aplicaron el mayor recorte en las tasas de interés para particulares desde el año anterior, situando el pago medio por depósitos en un 1,64%. Este ajuste responde a la volatilidad del Euríbor, que se ha visto condicionado por el conflicto en Irán y las presiones inflacionistas derivadas de la inestabilidad en Oriente Medio.

La paradoja actual reside en que, pese a ofrecer menores intereses, el volumen de captación sigue en niveles máximos históricos. Esto indica una búsqueda de seguridad y refugio por parte de los ahorradores ante un horizonte económico incierto. La banca ha pasado de competir exclusivamente por precio a competir por solvencia y cercanía en un mercado que se prepara para nuevas subidas de tipos por parte del BCE hacia el verano.

Perspectivas 2026: ¿Hacia dónde se dirige el ahorro?

El futuro inmediato dependerá de si el Banco Central Europeo decide finalmente elevar las tasas hasta el 2,25% para contener la inflación. Si este escenario se materializa, es probable que presenciemos una nueva «guerra de pasivo», donde la gran banca deberá decidir si traslada esa subida a sus clientes o prioriza el mantenimiento de sus márgenes de beneficio. Por ahora, el equilibrio de fuerzas parece favorecer a las entidades tradicionales, que han sabido utilizar su escala para neutralizar la agilidad de los nuevos jugadores digitales.

En conclusión, el panorama de los depósitos en España ha dejado de ser un monólogo de la banca fintech para convertirse en un duelo de resistencia. La capacidad de los grandes bancos para movilizar miles de millones de euros en cortos periodos de tiempo subraya que, en tiempos de crisis global, el respaldo institucional sigue siendo el activo más valioso para el ahorrador medio.