Anticorrupción investiga a María José Catalá por prevaricación

El cerco judicial se estrecha sobre la gestión de María José Catalá

La estabilidad política en el Ayuntamiento de Valencia se ve sacudida por una intervención judicial de calado. La Fiscalía Anticorrupción ha formalizado la apertura de diligencias para investigar a la actual alcaldesa, María José Catalá, junto a miembros clave de su equipo de Gobierno y la dirección de la autoridad portuaria. Esta decisión judicial nace de las sospechas sobre una presunta red de influencias destinada a la adjudicación de plazas públicas de forma irregular, lo que podría constituir delitos de prevaricación administrativa y tráfico de influencias.

La investigación no se limita únicamente a la figura de la alcaldesa. Entre las personas señaladas por el Ministerio Público se encuentran las concejalas Rocío Gil y Paula Llobet, además de la presidenta de la Autoridad Portuaria de Valencia, Mar Chao. El origen de este proceso se sustenta en una denuncia que apunta a una estrategia coordinada entre el consistorio y el Puerto para facilitar el trasvase de personal específico mediante procesos de selección presuntamente teledirigidos.

La conexión entre el Consorcio Valencia 2007 y el Puerto

El núcleo del conflicto jurídico reside en la liquidación del Consorcio Valencia 2007, una entidad donde confluían intereses del Gobierno central, la Generalitat y el propio Ayuntamiento. Según los indicios recabados, durante la primavera de 2024 se habrían activado diversos mecanismos administrativos para asegurar la recolocación de empleados de este ente en extinción dentro de la estructura municipal y portuaria.

La fiscalía analiza ahora si esta serie de movimientos de personal fue fruto de la necesidad técnica o si, por el contrario, se diseñaron itinerarios de contratación a medida para beneficiar a personas concretas vinculadas a la administración saliente del Consorcio. Este salto cualitativo hacia la vía penal transforma una confrontación que hasta ahora se limitaba a las críticas de la oposición en un escenario de responsabilidad judicial para la cúpula del Partido Popular en Valencia.

El acta notarial: la prueba que anticipó los nombramientos

Uno de los pilares más sólidos de la investigación es la existencia de una advertencia previa documentada ante notario. Meses antes de que se resolvieran los concursos públicos, un grupo de empleados del Consorcio dejó constancia legal de sus sospechas: afirmaban que determinadas plazas de alta responsabilidad en el Puerto ya tenían nombres y apellidos asignados antes de publicarse la convocatoria.

  • Manuela Gras: Señalada previamente por los trabajadores y finalmente seleccionada para la subdirección de Infraestructuras.
  • Alicia Gimeno: Cuyo nombramiento en la jefatura del área económico-financiera también fue vaticinado ante notario.
  • Coincidencia temporal: La simultaneidad de los ceses en el Consorcio y las contrataciones en el Puerto refuerza la tesis de la acusación.

Consecuencias para el Ayuntamiento de Valencia

La apertura de estas diligencias preliminares coloca a la administración de María José Catalá en una posición defensiva. Mientras que desde el entorno municipal se intenta encuadrar la situación dentro de la normalidad administrativa de una liquidación compleja, la Fiscalía Anticorrupción considera que hay indicios de criminalidad suficientes para profundizar en el análisis de los expedientes.

El impacto de esta investigación trasciende lo administrativo, afectando directamente a la transparencia institucional de las fundaciones municipales y del Puerto de Valencia. El desarrollo de las próximas actuaciones determinará si los procesos selectivos cumplieron con los principios de igualdad, mérito y capacidad, o si realmente existió un mecanismo de recolocación arbitraria orquestado desde las más altas esferas del poder local.