La cuenta atrás para las elecciones generales del 29 de noviembre ha activado movimientos sísmicos en el tablero de la derecha española. El líder de Se Acabó La Fiesta (SALF), Alvise Pérez, ha lanzado una propuesta que busca sacudir la inercia del bloque opositor: la renuncia total de su formación a competir por el Senado, siempre y cuando el Partido Popular y Vox alcancen un acuerdo de listas conjuntas para la Cámara Alta.
Un movimiento táctico para blindar la Cámara Alta
La intención detrás de este anuncio no es otra que forzar un bloqueo institucional efectivo contra el actual Gobierno. Pérez ha sido contundente al señalar que su ausencia en las papeletas del Senado permitiría que la formación de Feijóo y la de Abascal gestionen el 100% de las candidaturas, evitando la dispersión del voto que, en anteriores ocasiones, ha beneficiado al PSOE por el sistema de reparto de restos. Según el eurodiputado, esta maniobra es una respuesta de «inteligencia electoral» frente a lo que denomina la astucia política de Moncloa.
Fuentes internas de este movimiento insurgente recalcan que la prioridad es asegurar una mayoría absoluta de la derecha en el Senado. Al eliminar el factor SALF de la ecuación en esa cámara, se pretende neutralizar la capacidad de maniobra del Ejecutivo si el bloque de centroderecha volviera a fallar en su asalto al Congreso de los Diputados.
La batalla por el Congreso: El muro del 3% en Madrid
Pese a su oferta de retirada en el Senado, Alvise Pérez mantiene intacta su ambición de entrar en la Carrera de San Jerónimo. El líder de la formación ha confirmado que encabezará la lista por la circunscripción de Madrid. No obstante, el escenario es complejo:
- Se requiere un mínimo del 3% de los votos válidos en la provincia para obtener representación.
- Aunque en las pasadas europeas rozó el 5% en la capital, el aumento de la participación ciudadana en unas generales suele elevar el coste en votos del acta de diputado.
- Las proyecciones demoscópicas actuales son cautas y no aseguran, por ahora, su entrada en el hemiciclo nacional.
Análisis de una estructura en fase de reconstrucción
El anuncio llega en un momento de fragilidad interna para Se Acabó La Fiesta. Tras los discretos resultados obtenidos en comunidades como Andalucía o Castilla y León, el partido se enfrenta a una crisis de crecimiento. La salida de varios perfiles de su Ejecutiva nacional ha puesto bajo el foco la gestión de Pérez, quien ha criticado abiertamente a quienes buscan «ego y dinero rápido» dentro de la política.
El eurodiputado defiende que su proyecto no es una marca electoral al uso, sino un ataque frontal a la partitocracia y al control de los grupos de comunicación. Para él, sustituir a Sánchez por Feijóo o Abascal no es la solución definitiva si no se cambia la arquitectura del sistema, al que define como dependiente de intereses extranjeros y de financiadores internacionales.
El fantasma de la división del voto en la derecha
La presión sobre SALF ha aumentado tras la convocatoria electoral. Desde diversos sectores se acusa a la formación de actuar como un «caballo de Troya» que resta escaños clave a PP y Vox en provincias donde los restos se deciden por apenas unos cientos de sufragios. Ante estas críticas, Pérez recuerda que ya en el pasado ofreció pactos condicionados, como su propuesta en Andalucía de retirar candidaturas a cambio de medidas drásticas contra los chiringuitos políticos y la reforma del sistema electoral.
En definitiva, la propuesta de Alvise Pérez para el 29-N traslada la presión a las sedes de Génova y Bambú. Al ceder el espacio del Senado, el líder de las «ardillas» busca legitimarse como un actor responsable dentro del espectro antigobierno, mientras concentra todos sus recursos en asaltar el Parlamento Nacional desde la plataforma mediática y política que le brinda Madrid.
