El sistema ASFA y las claves del accidente en Urda

Seguridad en Alta Velocidad: ¿Por qué falló el respaldo tecnológico en Urda?

El reciente alcance entre un tren de Renfe y un convoy de Iryo en las proximidades de Urda, Toledo, ha reabierto el debate sobre los protocolos de seguridad en la red de alta velocidad española. El eje del análisis se centra en la transición entre el sistema de supervisión continua LZB y el mecanismo de respaldo ASFA (Anuncio de Señales y Frenado Automático). Aunque la infraestructura ferroviaria cuenta con múltiples capas de protección, la colisión sugiere una brecha crítica en el momento en que la tecnología principal pierde la comunicación con la cabina.

La pérdida de transmisión del sistema LZB obligó a los maquinistas a operar bajo condiciones de degradación. En este escenario, la normativa exige una vigilancia extrema de la señalización lateral y la verificación inmediata del sistema ASFA como última barrera de protección. Sin embargo, la naturaleza de este dispositivo, que actúa de forma discreta y no continua, pudo ser determinante en el desenlace del siniestro.

ASFA vs. LZB: Diferencias operativas y limitaciones técnicas

Para entender el incidente, es vital distinguir cómo protegen la vía ambos mecanismos. Mientras que el LZB ofrece una supervisión constante de la velocidad y la distancia respecto al tren precedente, el sistema ASFA funciona mediante impulsos captados en puntos específicos de la vía denominados balizas.

  • LZB (Linienzugbeeinflussung): Transmite información en tiempo real a través de un cableado en la vía, permitiendo que el tren «sepa» en todo momento dónde está el obstáculo más cercano.
  • ASFA: Solo recibe datos al pasar sobre una baliza. Si entre dos balizas ocurre una incidencia o el tren se detiene inesperadamente, el sistema de seguimiento no recibe información actualizada hasta el siguiente punto de control.

Esta diferencia técnica es crucial. En Urda, el tren de Iryo se encontraba detenido ante una señal de entrada por un fallo técnico. El AVE de la serie 103, que circulaba por detrás, operaba sin la guía del LZB. Al no encontrar una baliza que ordenara una frenada de emergencia o una reducción drástica de velocidad en los metros previos al impacto, el ASFA pudo mantenerse en un estado pasivo, delegando la responsabilidad de la detención totalmente en la reacción humana y la visión directa del maquinista.

El protocolo de seguridad y el Reglamento de Circulación Ferroviaria

El Reglamento de Circulación Ferroviaria (RCF) es taxativo sobre qué hacer cuando el sistema principal de conducción falla. Según el apartado 5ET3.4.3.4, ante una pérdida de transmisión, el maquinista debe verificar que el piloto de eficacia del ASFA esté encendido. Este indicador confirma que, aunque se haya perdido la supervisión continua, el tren sigue respondiendo a las señales físicas de la vía.

La investigación deberá determinar si se cumplió el protocolo de marcha a la vista. Este modo de conducción obliga al profesional ferroviario a circular a una velocidad suficientemente reducida como para detener el convoy ante cualquier obstáculo visible. Si el tren de Renfe avanzaba bajo este régimen tras la caída del LZB, la visibilidad en el tramo de Urda y la interpretación de las señales laterales se convierten en los factores clave para entender por qué no se evitó el choque.

Tecnología a bordo: Siemens S-103 frente al Hitachi ETR1000

Ambos trenes implicados representan la vanguardia de la ingeniería ferroviaria, pero operan con configuraciones adaptadas específicamente para el corredor Madrid-Sevilla. El modelo Velaro E de Renfe (Siemens) incorpora de serie equipos ERTMS niveles 1 y 2, además de la compatibilidad necesaria con LZB y ASFA para circular por las líneas más antiguas de alta velocidad en España.

Por otro lado, el ETR1000 de Iryo, un modelo de última generación de Hitachi y Bombardier, fue sometido a un proceso de homologación exhaustivo para integrar el ASFA digital y el LZB. Según informes de la CNMC, esta adaptación técnica fue un requisito indispensable para permitir la competencia en el mercado ferroviario español. Ambos vehículos contaban, por tanto, con los sistemas de seguridad más avanzados, lo que desplaza el foco de la investigación desde la disponibilidad del hardware hacia la gestión del tráfico y el funcionamiento de las balizas en el momento del accidente.

Conclusiones preliminares y el factor infraestructura

El accidente de Urda pone de manifiesto que, a pesar de contar con sistemas de respaldo, la transición entre tecnologías de seguridad genera escenarios de vulnerabilidad. La investigación técnica deberá analizar los registros de las cajas negras para confirmar si el ASFA recibió alguna orden de frenado o si, por el contrario, el tren de Renfe recorrió los kilómetros finales sin recibir señales que alertaran de la presencia del Iryo detenido.

La seguridad ferroviaria no depende de un único dispositivo, sino de una red de redundancias tecnológicas. Cuando el LZB falla, el sistema se vuelve dependiente de la infraestructura física (balizas) y del factor humano. El análisis de los tiempos de comunicación con el centro de control de Atocha y el estado de la señalización en Urda serán fundamentales para determinar si estamos ante un fallo de procedimiento, una limitación técnica del sistema ASFA o una cadena de errores en la gestión de la incidencia.