La travesía por el desierto ha terminado para uno de los clubes más emblemáticos del fútbol español. Tras casi una década alejados de los focos de la máxima categoría, el RC Deportivo de La Coruña ha certificado matemáticamente su regreso a Primera División. El escenario de la gesta fue el estadio José Zorrilla, donde el conjunto herculino impuso su ley con una solvencia que recuerda a sus mejores épocas, cerrando un ciclo de sufrimiento que se extendió durante nueve largos años.
Un ascenso incontestable en tierras pucelanas
El bloque coruñés no quiso dejar espacio a la especulación en la jornada 41. Con una victoria por 0-2 frente al Valladolid, la escuadra dirigida por el cuerpo técnico actual alcanzó la cifra mágica de 77 puntos. Este resultado no solo les otorga el billete directo a la Liga EA Sports, sino que consolida una ventaja de cinco puntos sobre sus perseguidores inmediatos, permitiendo a la ciudad de A Coruña estallar en júbilo antes del cierre oficial del campeonato.
La figura del encuentro fue Nsongo, quien con un doblete letal en los minutos 10 y 33 desarmó cualquier intento de resistencia local. Con este triunfo, el Dépor acompaña a otro histórico como el Racing de Santander en el camino de vuelta al fútbol de oro, demostrando que la jerarquía y el peso del escudo han sido determinantes en este tramo final de la temporada.
Del abismo de la Segunda ‘B’ a la estabilidad financiera
Para entender la magnitud de este éxito, es necesario recordar el calvario institucional y deportivo que el club atravesó desde su descenso en la campaña 2017-18. Lejos de ser un tránsito efímero por la categoría de plata, el equipo sufrió un desplome catastrófico que lo llevó a tocar fondo en 2020, cuando descendió a la antigua Segunda ‘B’ (hoy Primera Federación).
- Crisis de resultados: Varios años de inestabilidad en el banquillo y cambios de rumbo deportivo.
- Lastre económico: Una deuda que superaba los 100 millones de euros amenazó la existencia misma de la entidad.
- Intervención clave: El papel de Abanca fue fundamental para sanear las cuentas y dotar al club de una estructura profesional sólida.
El camino no estuvo exento de dramas. Las derrotas en los playoffs de 2022 ante el Albacete y en 2023 frente al Castellón calaron hondo en una afición que, a pesar de los golpes, nunca dejó solo al equipo. El punto de inflexión llegó en 2024, cuando un gol icónico de Lucas Pérez frente al filial del Barcelona permitió el retorno al fútbol profesional, sentando las bases del ascenso definitivo conseguido este 2026.
El legado del Superdépor como motor de ambición
El regreso a Primera no es solo un trámite administrativo; es la recuperación de una identidad forjada bajo el mando de Augusto César Lendoiro. Aquel equipo que en los noventa y principios de los dos mil tuteó al Real Madrid y al Barcelona vuelve a soñar con noches de gloria. En el recuerdo de los aficionados todavía vibran la Copa del Rey de 1995 y, por supuesto, la Liga del año 2000 conquistada por figuras como Djalminha, Donato y Makaay.
Aquel «Eurodépor» que asombró al continente eliminando al Milan en 2004 parece hoy un objetivo lejano, pero el ascenso actual representa el primer paso para reconstruir ese prestigio. La estabilidad institucional alcanzada recientemente sugiere que, esta vez, el Deportivo vuelve con un proyecto sólido para evitar los errores del pasado y establecerse definitivamente en la categoría que, por historia y masa social, le corresponde.
Perspectivas: ¿Qué esperar del Dépor en Primera?
El reto inmediato para la directiva será confeccionar una plantilla competitiva que no solo luche por la permanencia, sino que devuelva el orgullo a Riazor. Tras cuatro temporadas de purga en el barro de las categorías modestas, el club ha aprendido que la paciencia y la gestión financiera son tan importantes como el talento sobre el césped. La ciudad de A Coruña vuelve a ser de Primera, y el fútbol español recupera a uno de sus protagonistas más queridos y necesarios.









