En un momento de máxima tensión geopolítica, la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, ha trasladado al debate parlamentario una propuesta que busca sacudir los cimientos de la política exterior española. Para la formación morada, el compromiso con la paz no puede limitarse a declaraciones retóricas; debe materializarse en una ruptura estratégica con el modelo de defensa actual, lo que incluye la salida de la Alianza Atlántica y el cese de la presencia militar extranjera en suelo nacional.
Protección social frente a la economía de guerra
Belarra ha argumentado que el verdadero rechazo a los conflictos bélicos pasa por blindar la economía de las familias y los trabajadores. En su intervención ante el Congreso, la líder de Podemos ha advertido que el coste de la inestabilidad internacional no debe recaer sobre la ciudadanía. En este sentido, ha propuesto una serie de medidas de choque urgentes para mitigar la inflación y el encarecimiento del coste de vida:
- Intervención directa en el mercado de los carburantes para frenar la escalada de precios.
- Establecimiento de topes máximos en el coste de los alimentos básicos.
- Control estricto de los precios de los alquileres para evitar una crisis habitacional derivada de la coyuntura económica.
La secretaria general ha instado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a ignorar las propuestas de la oposición de derechas y centrarse en medidas que pongan «a la gente a cubierto», rechazando frontalmente cualquier proceso de rearme militar que reste recursos a las políticas sociales.
El cierre de Rota y Morón: Un giro en la soberanía española
El núcleo de la exigencia de Podemos reside en la soberanía territorial y la neutralidad activa. Según Belarra, la existencia de instalaciones militares estadounidenses en Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) convierte a España en una pieza necesaria dentro de lo que define como una «alianza criminal». El cierre de estas bases y la expulsión del Ejército de Estados Unidos son, para su formación, requisitos indispensables para que el lema «no a la guerra» sea una realidad tangible.
Esta visión choca frontalmente con la estrategia de Moncloa, que defiende la pertenencia a la OTAN como un pilar de la seguridad colectiva y la estabilidad en el marco europeo. Belarra insiste en que la dependencia de Washington hipoteca la capacidad de España para actuar como un agente de paz independiente en el escenario global.
La respuesta de Sánchez: Entre la gestión y el rechazo a la derecha
Por su parte, el presidente Pedro Sánchez ha defendido la gestión del Ejecutivo, asegurando que el compromiso gubernamental con la paz ya se está traduciendo en medidas concretas de apoyo a empresas y hogares. Sánchez ha subrayado que su plan de respuesta económica, que recibirá luz verde próximamente en el Consejo de Ministros, es la herramienta más eficaz para combatir los efectos derivados del conflicto.
Durante su réplica, el presidente no ha dejado pasar la oportunidad de confrontar la postura de la coalición con la de sus adversarios políticos. Ha señalado que un gobierno de la derecha devolvería a España a políticas del pasado, evocando la foto de las Azores como un escenario que la sociedad española ya ha rechazado mayoritariamente.
Finalmente, el debate ha tenido un matiz humano cuando Sánchez ha expresado su apoyo a Belarra ante los recientes ataques de odio vertidos contra ella en entornos digitales, marcando un momento de solidaridad institucional en medio de la evidente discrepancia política sobre el papel de España en la defensa internacional.









