El panorama judicial español se detiene ante uno de los casos más mediáticos que afectan a la cúpula de seguridad del Estado. José Ángel González, quien fuera el director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, ha comparecido ante el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 8 de Madrid para ofrecer su versión sobre la denuncia por agresión sexual interpuesta por una inspectora del cuerpo. Durante más de tres horas de declaración, el ex mando policial ha mantenido una postura firme de inocencia, trasladando el foco hacia las motivaciones de la denunciante.
La tesis de la venganza frente al proceso penal
A su salida de la sede judicial, González no ocultó su indignación ante lo que considera una estrategia de desprestigio personal. Según sus propias palabras, el proceso está viciado por una «maldad y ruindad» originada en la frustración profesional de la supuesta víctima. La defensa sostiene que la denuncia es, en realidad, una represalia por no haber obtenido ciertos beneficios o ascensos dentro de la estructura policial.
El argumento central del exDAO gira en torno a una supuesta «vendetta». Para el ex mando, su vida personal, familiar y profesional ha sido arrasada por acusaciones que califica de infundadas. En este sentido, ha lamentado públicamente haber sido sometido a un juicio paralelo sin que se hayan analizado con rigor las pruebas existentes, apelando directamente a la presunción de inocencia que debe regir en cualquier estado de derecho.
El peso de las pruebas y la controversia del audio
Uno de los puntos críticos de la instrucción reside en la interpretación de una grabación. Mientras que la acusación particular utiliza este material para apuntalar su relato, la defensa de José Ángel González afirma que dicho audio será el elemento que finalmente demuestre su inocencia. Según los abogados del investigado, un análisis objetivo del contenido cambiaría radicalmente la percepción pública de los hechos, sugiriendo que las pruebas de cargo no son tan sólidas como se ha pretendido mostrar.
Por otro lado, la inspectora denunciante ha ratificado ante el magistrado su versión de lo ocurrido en abril del año pasado. Su relato describe una presunta violación ocurrida en la vivienda oficial que ocupaba el DAO en aquel momento. La tensión entre ambos relatos es absoluta: donde la mujer ve un delito grave, el investigado ve una reacción de celos tras una supuesta relación sentimental previa entre ambos.
Medidas cautelares y discrepancias jurídicas
La jornada judicial también ha estado marcada por el debate sobre la protección de la denunciante. El abogado de la acusación, Jorge Piedrafita, ha solicitado medidas de alejamiento y prohibición de comunicación, subrayando que su clienta requiere actualmente de escolta las 24 horas del día. Sin embargo, se ha encontrado con la oposición de la Fiscalía.
- Posición del Ministerio Fiscal: La fiscal del caso no ha considerado necesario imponer órdenes de alejamiento al no detectar un riesgo objetivo inmediato.
- Ausencia de subordinación: Uno de los factores determinantes para esta decisión es que ya no existe un vínculo laboral ni una jerarquía directa entre el investigado y la inspectora.
- Contexto emocional: La defensa insiste en que el caso debe leerse bajo el prisma de un conflicto personal y sentimental pasado, y no como un abuso de poder o una agresión.
Impacto institucional en la Policía Nacional
Este caso trasciende lo personal para convertirse en un problema de reputación para la institución policial. Que el cargo técnico de mayor rango en el escalafón de la Policía Nacional se vea envuelto en un procedimiento de violencia de género genera una onda expansiva de desconfianza. La resolución de este conflicto judicial será clave para determinar si existió un abuso de autoridad o si, por el contrario, nos encontramos ante una denuncia instrumental motivada por rencores ajenos al ámbito penal.
Por ahora, la instrucción continúa su curso bajo la atenta mirada de la opinión pública, a la espera de que los peritajes sobre los audios y los nuevos testimonios arrojen luz sobre lo que verdaderamente ocurrió en la residencia oficial de González en la primavera de 2023.









