La conmemoración de las cuatro décadas de la integración de la Península Ibérica en el proyecto europeo ha dejado una imagen institucional que despierta interrogantes sobre el protocolo del Estado. Mientras Felipe VI presidía en Estrasburgo los actos por el 40º aniversario del ingreso de España en la antigua Comunidad Económica Europea (CEE), la ausencia de un ministro de jornada marcó una distancia significativa no solo con la delegación portuguesa, sino con la tradición constitucional española.
El contraste diplomático entre España y Portugal
El evento en la Eurocámara sirvió para evidenciar dos formas distintas de entender el acompañamiento al jefe del Estado. Por un lado, el presidente luso Marcelo Rebelo de Sousa acudió respaldado por su ministro de Asuntos Exteriores, Paulo Rangel, reforzando el carácter ejecutivo de la visita. En el lado español, el monarca estuvo acompañado únicamente por Fernando Sampedro, secretario de Estado para la Unión Europea.
Desde la Casa de Su Majestad el Rey se ha intentado rebajar la tensión, argumentando que no existe un conflicto por esta delegación técnica. Sin embargo, fuentes cercanas a Zarzuela han matizado que esta situación, aunque aceptable por cuestiones de agenda, no debe consolidarse como una práctica habitual. La figura del secretario de Estado permite la operatividad en votaciones sectoriales, pero carece del rango de miembro del Consejo de Ministros que exige la solemnidad de ciertos viajes internacionales.
La obligación del refrendo y el artículo 64 de la Constitución
El debate no es meramente estético, sino profundamente jurídico. El artículo 64 de la Constitución Española establece de forma taxativa que los actos del Rey deben ser refrendados por el Presidente del Gobierno o sus ministros. Este mecanismo traslada la responsabilidad política del monarca al Ejecutivo, garantizando la estabilidad de la Monarquía Parlamentaria.
- El refrendo es una garantía de que el jefe del Estado actúa bajo la dirección de la política exterior del Gobierno.
- La ausencia de un ministro titular diluye la representación política del Ejecutivo en escenarios clave como el Parlamento Europeo.
- Los secretarios de Estado, pese a ser altos cargos, no forman parte del Ejecutivo en sentido estricto según la Ley del Gobierno.
Logística y prioridades: ¿Dónde estaba el Gobierno?
La justificación principal para este vacío ministerial fue la apretada agenda internacional de los miembros del gabinete. El titular de Exteriores, José Manuel Albares, se encontraba en Nueva Delhi gestionando el Año Dual España-India y negociando acuerdos comerciales estratégicos para la Comisión Europea. No obstante, llama la atención que otros tres ministros se encontraran en un radio de apenas 350 kilómetros de Estrasburgo.
Mientras el Rey cumplía con sus compromisos en la ciudad francesa, los ministros Carlos Cuerpo y Óscar López participaban en el Foro Económico de Davos, y Sira Rego encabezaba una delegación en Ginebra ante las Naciones Unidas. Esta dispersión de efectivos ministeriales en Suiza subraya que la falta de acompañamiento no se debió a una imposibilidad geográfica, sino a una decisión de prioridades en la agenda del Palacio de la Moncloa.
Un patrón de «excepciones» que preocupa a las instituciones
Lo ocurrido en Estrasburgo no es un hecho aislado, sino que parece formar parte de una tendencia creciente. La anomalía más grave se registró durante la gira de Felipe VI por los países bálticos en 2024, un viaje de Estado que se inició sin ningún representante del Gobierno, algo inédito en la etapa democrática actual. Otros precedentes incluyen desplazamientos a Kuwait o Argentina, donde la presencia ministerial fue mínima o inexistente.
Esta flexibilidad protocolaria contrasta frontalmente con otros viajes oficiales de marcado carácter político. En tomas de posesión de mandatarios con mayor afinidad ideológica al Ejecutivo actual, como Lula da Silva o Gabriel Boric, la delegación española ha contado con varios ministros y vicepresidentas, lo que refuerza la percepción de que el acompañamiento al monarca fluctúa según el interés político del momento.
Hacia una normalización de la presencia ministerial
La consolidación de un protocolo que permita la presencia esporádica de secretarios de Estado ha sido objeto de reuniones entre Camilo Villarino, jefe de la Casa del Rey, y la Presidencia del Gobierno. Aunque existe un pacto para permitir estas excepciones, el objetivo institucional sigue siendo el retorno a la normalidad constitucional. En una jornada donde se celebraba la unidad y la integración europea, la imagen de un Rey de España sin su Gobierno frente a un mandatario portugués plenamente respaldado deja una lección sobre la importancia de las formas en la alta diplomacia.
En conclusión, el viaje a Estrasburgo reafirma que, si bien la monarquía española goza de un excelente reconocimiento en las instituciones europeas, la coordinación con el Poder Ejecutivo es vital para mantener el prestigio y la coherencia de la acción exterior del Estado.
