Juana Rivas denuncia un año sin hablar con su hijo menor

El silencio administrativo y familiar: Un año sin contacto con el menor

La batalla legal de Juana Rivas ha alcanzado un nuevo punto de tensión emocional y judicial. Se cumple exactamente un año desde que su hijo menor regresara a territorio italiano por orden de los tribunales. Desde aquel 25 de julio de 2025, la madre granadina sostiene que no ha existido ningún tipo de comunicación directa con el pequeño Daniel, responsabilizando directamente a su expareja, Francesco Arcuri, de impedir cualquier vínculo afectivo o informativo entre madre e hijo.

Este escenario de aislamiento se produce mientras en Italia se dirime un proceso penal contra Arcuri, quien está siendo investigado por presuntos maltratos físicos y psicológicos hacia los dos hijos de la pareja. Rivas ha trasladado formalmente estas denuncias de obstrucción a las autoridades del país transalpino, buscando restablecer un contacto que considera un derecho fundamental del menor.

La alarma en Carloforte: El preocupante avistamiento del niño

Uno de los episodios más inquietantes relatados por Rivas ocurrió el pasado 31 de mayo. Según el testimonio de una allegada que reside en Carloforte, el niño fue visto desplazándose en silla de ruedas, asistido por otros jóvenes. Ante la desesperación por conocer el estado de salud de su hijo, la madre de Maracena asegura que Arcuri se limitó a enviar un mensaje de texto extremadamente breve afirmando que el menor se encontraba en buen estado, sin ofrecer detalles sobre el motivo de su aparente discapacidad temporal.

Esta falta de transparencia informativa ha sido la tónica general de los últimos doce meses. Para Juana Rivas, el control absoluto que ejerce el padre sobre el entorno del menor supone un riesgo añadido, especialmente cuando existe una causa abierta por violencia doméstica que aún no ha dictado sentencia definitiva.

Asimetría judicial: La lentitud de los procesos en Italia

Una de las críticas más feroces de Rivas se centra en la disparidad de tiempos que maneja la justicia. Mientras que las causas abiertas contra ella en España suelen avanzar con celeridad, los procesos en los tribunales italianos parecen haber entrado en una fase de estancamiento burocrático. A pesar de que el juicio contra Arcuri se inició formalmente en septiembre de 2025, el calendario judicial presenta lagunas temporales considerables:

  • Audiencia Civil: Programada para el próximo 19 de agosto ante el juzgado de Cagliari.
  • Tribunal Penal: La próxima sesión no está prevista hasta finales de noviembre de 2026.
  • Testificales: Aunque Juana Rivas, el hijo mayor y varios expertos ya han declarado, el proceso de recepción de pruebas sigue incompleto.

El trasfondo legal entre Granada y Cagliari

La situación actual es el resultado de un complejo entramado de decisiones judiciales cruzadas. Cabe recordar que Juana Rivas fue investigada recientemente por sustracción de menores tras negarse a entregar al niño después de un periodo vacacional en España. En aquel momento, la justicia granadina llegó a suspender provisionalmente la entrega tras escuchar el testimonio del propio menor, aunque finalmente tuvo que ejecutarse el regreso a Italia tras una intensa pugna legal.

En la actualidad, el Ministerio Fiscal y las partes implicadas deben informar sobre si se procede al archivo de la causa contra la madre o si se continúa con el procedimiento en Granada. Mientras tanto, Rivas lamenta que la protección del menor sea secundaria frente a los plazos judiciales, denunciando que una presunta víctima de maltrato continúa bajo la tutela exclusiva de su presunto agresor, sin la posibilidad de mantener contacto con su familia materna.