Jupol culpa a Bernabé de las heridas a policías en Valencia

La reciente movilización por el derecho a la vivienda en Valencia ha derivado en una crisis institucional y sindical tras los violentos enfrentamientos que dejaron un saldo de nueve agentes heridos. El sindicato mayoritario de la Policía Nacional, Jupol, ha roto su silencio para señalar de forma tajante a la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, como la responsable última de un dispositivo que consideran insuficiente y peligroso para la integridad de los funcionarios.

Un despliegue bajo sospecha: 40 agentes ante una multitud

La principal crítica de la organización sindical radica en lo que califican como un operativo «absolutamente infradimensionado». Según los datos facilitados por el portavoz de Jupol, Ibón Domínguez, apenas cuarenta efectivos de la Unidad de Intervención Policial (UIP) tuvieron que hacer frente a una masa de miles de personas. Esta desproporción numérica, denuncian, dejó a los agentes en una situación de extrema vulnerabilidad frente a los disturbios que estallaron ante el Palacio de las Artes.

El balance de la jornada no solo se mide en daños materiales, sino en el coste físico para la plantilla policial:

  • Nueve agentes de la Policía Nacional con lesiones de diversa consideración.
  • Cinco manifestantes detenidos durante las cargas y altercados.
  • Un clima de hostilidad creciente que, según el sindicato, puso en riesgo real la vida de los compañeros.

La injerencia política en la operatividad policial

Desde Jupol se insiste en una distinción fundamental: la diferencia entre las órdenes técnicas y las decisiones políticas. El sindicato sostiene que la gestión de Pilar Bernabé priorizó criterios políticos sobre la seguridad ciudadana y la protección de los agentes. Según su análisis, la delegada del Gobierno, como máxima autoridad de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en la Comunidad Valenciana, falló en su deber de garantizar un entorno de trabajo seguro.

«La UIP requiere de medios y directrices operativas claras, no de estrategias condicionadas por la agenda política», han manifestado desde la organización. El malestar es profundo, ya que consideran que se ha permitido que la violencia contra la autoridad se normalice en el contexto de las reivindicaciones sociales.

Crónica de una agresión anunciada

Uno de los puntos más polémicos de la denuncia es la revelación de que ya existían advertencias previas. Jupol afirma que se había alertado sobre la posible infiltración de grupos radicales antisistema en las marchas por la vivienda. A pesar de estas informaciones, el sindicato lamenta que no se reforzara el número de efectivos ni se dotara a los agentes de las herramientas necesarias para una contención eficaz.

Este escenario ha llevado al sindicato a exigir responsabilidades directas, asegurando que lo ocurrido en Valencia no puede sentar un precedente. La seguridad de las unidades especializadas como la UIP es, para Jupol, una línea roja que no debe cruzarse en un Estado de derecho, donde la protección de quienes mantienen el orden público debería ser una prioridad incuestionable para cualquier administración.

En conclusión, el conflicto en Valencia abre un debate necesario sobre cómo se planifican los dispositivos de seguridad en eventos de alta tensión social y hasta qué punto la gestión administrativa debe interferir en los protocolos de actuación de la Policía Nacional.