La investigación judicial sobre la estructura de influencias en el entorno del Gobierno ha dado un giro significativo con el hallazgo de las anotaciones manuscritas de Leire Díez. Estos documentos, que forman parte del sumario que instruye el juez Santiago Pedraz, no solo exponen la logística interna de ciertos sectores del PSOE, sino que sitúan en el centro de la diana al Ministerio del Interior. El foco principal recae sobre la percepción de vulnerabilidad frente a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.
El factor UCO: La inquietud de la fontanería socialista
Lo más revelador de los diarios de Díez no es solo la mención de nombres propios, sino la animadversión y el temor que desprende hacia los investigadores policiales. Una de las frases más contundentes identifica al teniente coronel Antonio Balas, jefe de la UCO, como una figura «peligrosa». Este calificativo sugiere que, desde las esferas cercanas al poder, se percibía a la unidad de élite de la Guardia Civil como una amenaza directa a la estabilidad del departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska.
Este análisis de peligrosidad no parece ser una observación aislada, sino una respuesta a la eficacia de las pesquisas que la UCO ha desarrollado en tramas como la de las mascarillas del caso Koldo. La narrativa que emerge de las libretas apunta a un intento por monitorizar o desacreditar a los mandos que no se alineaban con los intereses políticos del momento.
Marlaska y la sombra de las mochilas políticas
Las anotaciones de la exmilitante socialista son explícitas al vincular al ministro del Interior y a su antiguo número dos, el ex secretario de Estado de Seguridad Rafael Pérez, con una situación de compromiso irreversible. Bajo la etiqueta de «Koldo», las notas advierten que ambos cargos están «pillados por la UCO». La expresión utilizada por Díez, asegurando que «tienen mochila», sugiere la existencia de antecedentes o compromisos previos que lastran su gestión y su defensa jurídica.
- Vínculo operativo: Rafael Pérez fue el eje central de la estructura de Interior desde 2018 hasta 2025.
- Conexión con la trama: Las libretas señalan una interlocución frecuente entre Pérez y Koldo García.
- Nepotismo bajo sospecha: Se menciona el supuesto traslado y colocación de familiares vinculados al entorno de la Secretaría de Estado.
El papel crítico de Rafael Pérez en el engranaje de Interior
Para entender la relevancia de estas notas, es necesario recordar que Rafael Pérez no era un cargo secundario. Como jefe de Gabinete y posteriormente como Secretario de Estado de Seguridad, fue el arquitecto de la política operativa de Marlaska. Su salida del ministerio en 2025, justificada oficialmente por motivos personales, adquiere una nueva dimensión a la luz de las libretas que sugieren que su relación con el asesor de José Luis Ábalos era mucho más fluida de lo admitido públicamente.
Díez describe un escenario donde la comunicación entre la «trama» y la cúpula de Seguridad era constante, lo que refuerza la tesis de que el Ministerio del Interior podría haber actuado como un facilitador o, al menos, como un espectador pasivo ante las irregularidades que ahora investiga la Audiencia Nacional.
Implicaciones para el futuro del sumario
La incorporación de estas agendas al sumario que dirige Pedraz supone un reto para la defensa de los altos cargos implicados. Ya no se trata solo de pruebas testificales, sino de documentos contemporáneos a los hechos que reflejan el estado de pánico o control que se vivía en las entrañas del partido. La mención a la UCO como un ente a vigilar confirma que la unidad estaba golpeando en núcleos de poder que el Gobierno consideraba protegidos.
En conclusión, el contenido de la libreta de Leire Díez actúa como un mapa de las debilidades del actual equipo de Interior. La insistencia en que los líderes del ministerio están comprometidos judicialmente coloca a Marlaska en una posición de extrema fragilidad política, mientras la justicia sigue tirando del hilo de una red que parece conectar directamente con la seguridad del Estado.
