Reabren el caso del borrado de emails de la exedil de Móstoles

El rastro digital que obliga a retomar la investigación en Móstoles

Un giro inesperado en los juzgados ha devuelto el foco mediático a la crisis institucional de Móstoles. La Audiencia Provincial de Madrid ha determinado que el carpetazo inicial al caso del borrado de correos electrónicos de una exedila del Partido Popular fue prematuro. La justicia busca ahora identificar a la persona que, presuntamente, accedió sin autorización a la cuenta oficial de la denunciante en un momento crítico de máxima tensión política.

El núcleo de esta reactivación judicial reside en una dirección IP sospechosa. Mientras que el primer informe técnico sugería que el borrado no pudo ser remoto, un análisis más exhaustivo ha detectado una conexión que coincide con los rangos utilizados por la Agencia para la Administración Digital de la Comunidad de Madrid. Este detalle es fundamental, ya que abre la posibilidad de que un tercero, con acceso a la infraestructura tecnológica regional, hubiera intervenido la bandeja de entrada de la exconcejala.

Cronología de una crisis: Del hackeo a las denuncias por acoso

Los hechos que ahora se investigan con lupa ocurrieron en noviembre de 2024. Según el histórico del caso, la eliminación masiva de archivos y mensajes se produjo apenas unos días después de que la afectada mantuviera reuniones de alto nivel con la cúpula del PP madrileño. En dichos encuentros, la entonces edil trasladó su malestar y denunció comportamientos irregulares por parte del actual alcalde, Manuel Bautista.

  • Noviembre de 2024: Se denuncia la desaparición de información clave del correo oficial.
  • Febrero de 2025: Una jueza de instrucción archiva la causa al no ver indicios claros de autoría externa.
  • Septiembre de 2025: La Audiencia revoca el archivo y exige nuevas diligencias tecnológicas.
  • Febrero de 2026: La situación escala con una querella formal por acoso sexual y laboral contra el regidor.

Nuevas diligencias: El Grupo de Ciberdelincuencia entra en acción

La orden emitida el pasado 14 de septiembre no deja lugar a dudas: es necesario el esclarecimiento total de los hechos. Para ello, se ha dado instrucciones precisas al Grupo de Ciberdelincuencia de la Policía Judicial. Los agentes deberán localizar físicamente el origen de la IP sospechosa e identificar nominalmente quién tenía asignado ese acceso dentro de la administración pública en la fecha del incidente.

Este peritaje informático busca confirmar si se realizaron accesos no autorizados aprovechando sesiones abiertas o credenciales compartidas. La justicia entiende que el derecho a la integridad de las comunicaciones de un cargo público es un bien protegido que no puede quedar en el aire ante la mínima duda de manipulación externa.

Implicaciones políticas y postura del Ayuntamiento

Desde el consistorio de Móstoles, la respuesta oficial se mantiene en una línea de cautela institucional. Fuentes municipales han expresado su máximo respeto por los tiempos judiciales, recordando que el procedimiento ya pasó por un archivo previo. Sin embargo, la reapertura añade una presión considerable sobre la figura de Manuel Bautista, quien no solo enfrenta este flanco técnico, sino también acusaciones de delitos contra la integridad moral y revelación de secretos.

La resolución de este caso dependerá ahora de lo que dicten los registros de tráfico de red. Si se demuestra que alguien vinculado a la administración borró los correos para entorpecer una denuncia de acoso, el escenario legal para el equipo de gobierno mostoleño se complicaría de forma irreversible. La transparencia tecnológica se convierte, así, en la última palabra de un conflicto que mezcla lo personal, lo digital y lo político.