La cohesión interna de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) atraviesa uno de sus momentos más delicados. El sector crítico de la formación, agrupado bajo el nombre de Colectivo Primero de Octubre, ha dado un paso al frente para exigir medidas disciplinarias contundentes contra Gabriel Rufián. La petición no es solo simbólica: han solicitado formalmente que se le aparte de la portavocía en el Congreso de los Diputados de forma cautelar, alegando una deriva política que choca frontalmente con los principios del partido.
Amonestación por deslealtad y proyectos personales
El núcleo de la queja reside en lo que las bases críticas califican como una falta de lealtad institucional. Según la denuncia presentada ante la Comisión de Garantías, Rufián estaría maniobrando para impulsar un espacio político de corte estatal que no ha sido consensuado ni debatido en los órganos internos de ERC. Esta estrategia, que busca tejer alianzas con otras fuerzas de la izquierda española, es percibida por este sector como una vulneración de la disciplina democrática que debe regir a los representantes públicos de la formación.
Los críticos sostienen que las recientes intervenciones y movimientos del portavoz «se alejan de manera evidente» de la hoja de ruta independentista. Argumentan que el intento de construir plataformas políticas ajenas a la estructura de ERC genera una confusión perjudicial tanto para la militancia como para su base electoral, debilitando la credibilidad de la marca en un escenario político ya de por sí fragmentado.
La portavocía del Congreso en el punto de mira
La denuncia no se limita a un reproche ideológico; busca consecuencias orgánicas inmediatas. El Colectivo Primero de Octubre ha solicitado la aplicación de medidas cautelares que neutralicen la influencia de Rufián mientras se resuelve el expediente. Los puntos clave de su demanda incluyen:
- La suspensión temporal de sus funciones como portavoz del grupo parlamentario en Madrid.
- La limitación de su capacidad para actuar como representante oficial del partido en actos públicos.
- La apertura de una investigación exhaustiva sobre sus actividades para determinar si ha vulnerado el código ético.
Un conflicto por el control del relato estratégico
Este movimiento refleja una lucha de poder sobre quién debe marcar la pauta estratégica de los republicanos. Mientras que el sector oficialista ha permitido cierta flexibilidad en el discurso de Rufián para atraer votos en áreas metropolitanas, los críticos consideran que esta «autonomía» ha ido demasiado lejos. Acusan al diputado de actuar de forma unipersonal, ignorando que cualquier cambio sustancial en el proyecto político debe someterse a la voluntad democrática interna.
La resolución de este conflicto queda ahora en manos de la Comisión de Garantías de ERC, que deberá decidir si los hechos denunciados constituyen una falta grave. Los firmantes de la denuncia han reclamado que todo el proceso se lleve a cabo con la máxima transparencia, reafirmando su compromiso con los valores fundacionales de la formación y el respeto estricto a los estatutos que, según denuncian, han sido ignorados sistemáticamente en los últimos meses.









