En una época dominada por la inmediatez efímera de las redes sociales, el Senado de España se ha convertido en el escenario de una reivindicación necesaria: la del periodismo de largo recorrido, pausado y profundamente analítico. La periodista Paloma Cervilla, actual firma de referencia en THE OBJECTIVE, ha sido condecorada con el prestigioso Premio Luis Carandell en la categoría de ‘Parlamentarismo’, recibiendo el galardón de manos de Su Majestad la reina Letizia.
Un tributo a la experiencia en las instituciones del Estado
El antiguo salón de sesiones de la Cámara Alta, con su característica atmósfera de mármol y terciopelo, sirvió de marco para homenajear 38 años de oficio ininterrumpido. El reconocimiento no solo recae sobre una firma, sino sobre una forma de entender la información política. Pedro Rollán, presidente del Senado, definió la labor de Cervilla como una mirada «pausada y reflexiva», algo que escasea en el ecosistema informativo actual.
Para Cervilla, este premio supone el reconocimiento a una trayectoria profesional que comenzó en 1988. Durante la ceremonia, la galardonada destacó la importancia de medios que, como el suyo actual, apuestan por la valentía editorial bajo la dirección de Álvaro Nieto y el impulso de la editora Paula Quinteros.
Del latido de las rotativas al entorno digital
La historia de Paloma Cervilla es, en esencia, la evolución del periodismo español de las últimas décadas. En un emotivo discurso, recordó sus orígenes en su Jerez de la Frontera natal, donde de niña escuchaba el sonido de las máquinas de La Voz del Sur. Aquella fascinación temprana la llevó a dar sus primeros pasos profesionales enviando crónicas en autobús, un contraste radical con la era del fibra óptica y el 5G.
Su paso por el periodismo local y autonómico en Andalucía la curtió en situaciones de extrema dureza, como la cobertura de los crímenes de la banda terrorista ETA. Estas experiencias forjaron una periodista todoterreno que, tras dar el salto a Madrid hace más de dos décadas, ha cubierto desde elecciones generales hasta misiones internacionales en zonas de conflicto como Afganistán o los Balcanes, pasando por eventos históricos como el cónclave papal de 2013.
Ética profesional: El respeto por encima del ‘like’
Uno de los puntos más analíticos del evento fue la reflexión sobre la deriva actual de la profesión. Cervilla fue tajante al defender que el valor de un periodista no se mide en métricas digitales ni en interacciones en plataformas sociales, sino en el respeto generado a través de la veracidad. Para la premiada, el ejercicio informativo debe ser un compromiso con la libertad de expresión y el orden constitucional.
- Periodismo de calle: La importancia de estar presente donde ocurren los hechos.
- La agenda del veterano: El valor de los contactos y la experiencia acumulada frente a la inteligencia artificial.
- Rigor institucional: La necesidad de explicar el porqué de los procesos políticos.
Desafíos de la información en el siglo XXI
La entrega del Premio Luis Carandell también sirvió para poner sobre la mesa los retos tecnológicos que afronta el sector. Pedro Rollán advirtió sobre la creciente influencia de los algoritmos y la propagación de noticias falsas. En este contexto, figuras como Paloma Cervilla representan el contrapunto necesario: un periodismo que busca la concordia y que bebe del espíritu de la Transición española.
La ceremonia concluyó con un homenaje a los profesionales que sentaron las bases de la democracia informativa en España. Cervilla dedicó su éxito a quienes le enseñaron que la comunicación es una herramienta para unir voluntades. Arropada por su equipo editorial y sus allegados, la periodista jerezana reafirmó su compromiso con una profesión que, pese a los cambios tecnológicos, debe seguir manteniendo el rigor y la honestidad como sus pilares fundamentales.
