La SEPI ya es el segundo mayor empleador de toda España

En el complejo mapa laboral español, una entidad pública ha logrado escalar posiciones hasta convertirse en un gigante que solo es superado por una cadena de supermercados. La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) ha consolidado su posición como el segundo mayor empleador del país, alcanzando una cifra récord de 87.169 trabajadores al cierre del último ejercicio. Este fenómeno resulta especialmente llamativo cuando se analiza bajo el prisma de la rentabilidad financiera, planteando un debate sobre la gestión de los recursos públicos.

El ascenso de la SEPI en el ranking empresarial

Mientras que gran parte del sector privado busca optimizar sus plantillas para adaptarse a las fluctuaciones del mercado, el holding público ha seguido una trayectoria inversa. Con un incremento del 2% en el último año, la SEPI ha desplazado a históricos del empleo en España. Actualmente, solo Mercadona, con sus más de 105.000 empleados, se sitúa por encima en volumen de personal.

Este crecimiento ha permitido al ente público superar a compañías emblemáticas que tradicionalmente lideraban estas listas. El cambio de tendencia es evidente al observar los siguientes datos de ocupación:

  • SEPI: 87.169 empleados.
  • El Corte Inglés: Aproximadamente 80.700 trabajadores (tras un ligero ajuste en su estructura).
  • Grupo ACS y ONCE: Ambas rondando los 77.000 efectivos.
  • Inditex y CaixaBank: Significativamente por detrás, con plantillas que oscilan entre los 44.000 y 47.000 empleados en territorio nacional.

La paradoja de la expansión frente a los resultados negativos

El punto más crítico de esta expansión laboral radica en la salud financiera de las empresas que componen el grupo. Durante el año 2024, el conjunto de sociedades dependientes de la SEPI acumuló pérdidas netas de 663 millones de euros. Esta situación no es un hecho aislado, ya que el desequilibrio financiero acumulado en los últimos siete años supera los 1.100 millones de euros.

A diferencia de las empresas del IBEX 35 o de los grandes grupos familiares, donde el aumento de la contratación suele ir ligado a la generación de beneficios y nuevos proyectos rentables, en el holding público la dinámica responde a factores distintos. La presión política y la vocación de «cohesión social» suelen citarse como motores de este crecimiento, aunque esto impacte directamente en los costes laborales y en la eficiencia operativa de las compañías.

Los tres pilares del empleo público empresarial

Para entender dónde se concentra esta ingente masa laboral, es necesario desglosar las tres entidades que sostienen el grueso de la plantilla del holding:

En primer lugar, Correos continúa siendo el motor principal de contratación con más de 51.000 efectivos. A pesar de enfrentarse a un entorno digital que ha mermado su negocio tradicional y de registrar pérdidas millonarias de forma recurrente, su plantilla sigue siendo la más numerosa del grupo, gestionando procesos de renovación y bolsas de empleo eventual de gran magnitud.

En segundo término aparece el Grupo Tragsa, que ha experimentado un crecimiento explosivo superando los 26.000 trabajadores. Su papel ha sido fundamental en la ejecución de proyectos vinculados a los fondos Next Generation de la Unión Europea, actuando como el brazo ejecutor de la administración para obras de urgencia o alta complejidad técnica.

Finalmente, Navantia completa el podio. Los astilleros públicos, pese a reportar resultados negativos cercanos a los 200 millones de euros, han incrementado su personal hasta superar las 5.600 personas, impulsados por la carga de trabajo en programas de defensa y energía eólica marina.

Análisis de la gestión y sostenibilidad del modelo

El debate sobre si las empresas públicas deben regirse estrictamente por criterios de rentabilidad de mercado o actuar como instrumentos de política económica sigue vigente. Al ser el Ministerio de Hacienda el accionista mayoritario, el control sobre estas plantillas debería ser exhaustivo para evitar que se conviertan en estructuras sobredimensionadas.

No obstante, diversas voces críticas señalan que el sector público empresarial se ha visto salpicado por contrataciones que responden más a compromisos institucionales que a necesidades reales de producción. Esta falta de ajuste entre el número de empleados y los ingresos generados pone en duda la sostenibilidad a largo plazo de un modelo que depende, en última instancia, de las arcas del Estado para cubrir sus déficits operativos.

En conclusión, el hecho de que la SEPI sea hoy el segundo mayor empleador de España refleja una realidad dual: un Estado que actúa como gran dinamizador del mercado de trabajo, pero que lo hace bajo una estructura que genera pérdidas recurrentes, alejándose de los estándares de eficiencia que caracterizan a los líderes del sector privado con los que compite en el ranking de ocupación.