Jon Uriarte denuncia acoso de los ultras Herri Norte

Crisis en Ibaigane: Jon Uriarte traslada a la justicia el acoso de los radicales

La estabilidad institucional del Athletic Club se ha visto sacudida por un episodio de extrema gravedad que trasciende lo deportivo. El presidente de la entidad, Jon Uriarte, ha formalizado una denuncia ante la Ertzaintza tras ser objeto de una campaña de hostigamiento y amenazas directas. Este escenario de tensión, que ha escalado en las últimas semanas, apunta directamente a elementos vinculados con Herri Norte, el grupo ultra del entorno rojiblanco, cuyas acciones han cruzado la línea de la discrepancia para entrar en el terreno de la coacción personal.

Lo que inicialmente parecían incidentes aislados se ha revelado como una estrategia de presión organizada. El origen de estas diligencias judiciales se fundamenta en una serie de eventos ocurridos entre finales de diciembre y los primeros días de enero, donde la seguridad privada del mandatario y su entorno familiar se han visto comprometidos por actos de intimidación en su propio domicilio y en las instalaciones de Lezama.

Cronología de una campaña de intimidación planificada

La cronología de los hechos descrita en la denuncia muestra un patrón de comportamiento alarmante. La hostilidad comenzó a manifestarse de forma física poco antes de las fechas navideñas, expandiéndose mediante diferentes canales de contacto no deseado:

  • Incursiones en el ámbito privado: El pasado 22 de diciembre, un individuo encapuchado logró acceder al portal del edificio donde reside Uriarte. En un intento de marcaje territorial, se colocaron pegatinas con mensajes ofensivos y amenazantes, dejando claro que el grupo conocía la ubicación exacta de su vivienda.
  • Coacciones en centros de trabajo: Durante un evento con la prensa en Lezama el 2 de enero, varios individuos abordaron al presidente con tono amenazante, aludiendo directamente a los incidentes previos en su domicilio y sugiriendo futuros encuentros de carácter violento.
  • Uso de mensajería simulada: El episodio más reciente, fechado el 9 de enero, involucró a un joven que, bajo la apariencia de un repartidor de correos, entregó una carta dirigida personalmente a Uriarte con un contenido cargado de sarcasmo y amenazas implícitas sobre su integridad física.

Este asedio no es un fenómeno nuevo en la gestión actual. Ya en encuentros previos, como el disputado contra el Real Madrid, el presidente tuvo que soportar insultos y advertencias personales que ya anticipaban el clima de crispación que los sectores más radicales del estadio pretendían imponer frente a la gestión de la junta directiva.

El Athletic Club cierra filas en defensa de la libertad

Ante la gravedad de las amenazas de muerte y el acoso persistente, el Athletic Club ha emitido un posicionamiento contundente. La entidad de Ibaigane no solo ha manifestado su respaldo absoluto a la figura de Jon Uriarte, sino que ha condenado cualquier intento de utilizar la violencia o el amedrentamiento como herramienta de presión política o deportiva dentro del club.

Desde el club se subraya que estas acciones no representan a la masa social de la institución. En su comunicado oficial, el equipo bilbaíno enfatiza su compromiso con la protección de sus socios y directivos ante cualquier manifestación de violencia. La directiva ha dejado claro que no permitirá que se coarte la libertad de acción de quienes representan a la asociación mediante tácticas que pertenecen más al ámbito delictivo que al sentimiento athleticzale.

La investigación de la Ertzaintza sigue su curso para identificar plenamente a los autores materiales de la entrega de la carta y la colocación de las pegatinas. Este caso pone de manifiesto la necesidad de mantener una vigilancia estricta sobre los grupos radicales que, bajo el paraguas del fútbol, intentan imponer su voluntad mediante el miedo y la persecución personal.