Aunque la ronda de contactos nace con un propósito exterior, resulta inevitable que la política doméstica acabe ganando protagonismo. Cuestiones críticas como el nuevo modelo de financiación autonómica o las recientes discrepancias en materia de vivienda entre el PSOE y Sumar podrían colarse en las conversaciones. La ministra Yolanda Díaz ha reconocido que existen choques ideológicos evidentes en estas áreas, pero confía en que la necesidad de mantener la estabilidad del Gobierno fuerce acuerdos internos en los próximos meses.
En definitiva, lo que comienza como una consulta técnica sobre seguridad internacional se perfila como una prueba de fuego para la capacidad de diálogo del Ejecutivo. El éxito de estas reuniones determinará no solo el papel de España en la defensa europea, sino también la solidez de los apoyos que sostienen a Pedro Sánchez en un año que se prevé de alta intensidad legislativa y política.
El encaje de estas reuniones en la agenda del presidente ha sido complejo. Sánchez ha tenido que concentrar su participación en el Foro Económico Mundial de Davos para la jornada del miércoles, donde compartirá plenario con figuras de la relevancia de Donald Trump. Este compromiso internacional ha obligado a adelantar los contactos con los grupos políticos nacionales, tratando de proyectar una imagen de unidad interna antes de su intervención en Suiza.
Sin embargo, el envío de tropas a Ucrania no será el único tema que sobrevuele los despachos de Moncloa. Desde la oposición, Alberto Núñez Feijóo ya ha adelantado que exigirá discutir sobre el incremento del gasto en defensa y la posición diplomática de España respecto a la crisis institucional en Venezuela. Son temas que el PP considera ineludibles para cualquier acuerdo de Estado que el Gobierno pretenda alcanzar en esta legislatura.
Fricciones internas y retos de la coalición
Aunque la ronda de contactos nace con un propósito exterior, resulta inevitable que la política doméstica acabe ganando protagonismo. Cuestiones críticas como el nuevo modelo de financiación autonómica o las recientes discrepancias en materia de vivienda entre el PSOE y Sumar podrían colarse en las conversaciones. La ministra Yolanda Díaz ha reconocido que existen choques ideológicos evidentes en estas áreas, pero confía en que la necesidad de mantener la estabilidad del Gobierno fuerce acuerdos internos en los próximos meses.
En definitiva, lo que comienza como una consulta técnica sobre seguridad internacional se perfila como una prueba de fuego para la capacidad de diálogo del Ejecutivo. El éxito de estas reuniones determinará no solo el papel de España en la defensa europea, sino también la solidez de los apoyos que sostienen a Pedro Sánchez en un año que se prevé de alta intensidad legislativa y política.
El encaje de estas reuniones en la agenda del presidente ha sido complejo. Sánchez ha tenido que concentrar su participación en el Foro Económico Mundial de Davos para la jornada del miércoles, donde compartirá plenario con figuras de la relevancia de Donald Trump. Este compromiso internacional ha obligado a adelantar los contactos con los grupos políticos nacionales, tratando de proyectar una imagen de unidad interna antes de su intervención en Suiza.
Sin embargo, el envío de tropas a Ucrania no será el único tema que sobrevuele los despachos de Moncloa. Desde la oposición, Alberto Núñez Feijóo ya ha adelantado que exigirá discutir sobre el incremento del gasto en defensa y la posición diplomática de España respecto a la crisis institucional en Venezuela. Son temas que el PP considera ineludibles para cualquier acuerdo de Estado que el Gobierno pretenda alcanzar en esta legislatura.
Fricciones internas y retos de la coalición
Aunque la ronda de contactos nace con un propósito exterior, resulta inevitable que la política doméstica acabe ganando protagonismo. Cuestiones críticas como el nuevo modelo de financiación autonómica o las recientes discrepancias en materia de vivienda entre el PSOE y Sumar podrían colarse en las conversaciones. La ministra Yolanda Díaz ha reconocido que existen choques ideológicos evidentes en estas áreas, pero confía en que la necesidad de mantener la estabilidad del Gobierno fuerce acuerdos internos en los próximos meses.
En definitiva, lo que comienza como una consulta técnica sobre seguridad internacional se perfila como una prueba de fuego para la capacidad de diálogo del Ejecutivo. El éxito de estas reuniones determinará no solo el papel de España en la defensa europea, sino también la solidez de los apoyos que sostienen a Pedro Sánchez en un año que se prevé de alta intensidad legislativa y política.
Con estas premisas, el grupo parlamentario busca desmarcarse de cualquier intervención que no posea un carácter estrictamente humanitario o de pacificación bajo el paraguas de la legalidad internacional, evitando así acciones unilaterales que pudieran escalar la tensión en la zona de conflicto.
Entre Davos y la política nacional: Una agenda multidimensional
El encaje de estas reuniones en la agenda del presidente ha sido complejo. Sánchez ha tenido que concentrar su participación en el Foro Económico Mundial de Davos para la jornada del miércoles, donde compartirá plenario con figuras de la relevancia de Donald Trump. Este compromiso internacional ha obligado a adelantar los contactos con los grupos políticos nacionales, tratando de proyectar una imagen de unidad interna antes de su intervención en Suiza.
Sin embargo, el envío de tropas a Ucrania no será el único tema que sobrevuele los despachos de Moncloa. Desde la oposición, Alberto Núñez Feijóo ya ha adelantado que exigirá discutir sobre el incremento del gasto en defensa y la posición diplomática de España respecto a la crisis institucional en Venezuela. Son temas que el PP considera ineludibles para cualquier acuerdo de Estado que el Gobierno pretenda alcanzar en esta legislatura.
Fricciones internas y retos de la coalición
Aunque la ronda de contactos nace con un propósito exterior, resulta inevitable que la política doméstica acabe ganando protagonismo. Cuestiones críticas como el nuevo modelo de financiación autonómica o las recientes discrepancias en materia de vivienda entre el PSOE y Sumar podrían colarse en las conversaciones. La ministra Yolanda Díaz ha reconocido que existen choques ideológicos evidentes en estas áreas, pero confía en que la necesidad de mantener la estabilidad del Gobierno fuerce acuerdos internos en los próximos meses.
En definitiva, lo que comienza como una consulta técnica sobre seguridad internacional se perfila como una prueba de fuego para la capacidad de diálogo del Ejecutivo. El éxito de estas reuniones determinará no solo el papel de España en la defensa europea, sino también la solidez de los apoyos que sostienen a Pedro Sánchez en un año que se prevé de alta intensidad legislativa y política.
A pesar de que Sumar ha mostrado una predisposición inicial favorable a participar en esta hipotética misión de paz, su apoyo no es un cheque en blanco. La formación que lidera la vicepresidenta segunda ha establecido unas líneas rojas claras para dar su visto bueno a la salida de militares españoles hacia el este de Europa.
- La operación debe contar obligatoriamente con un mandato multilateral explícito.
- Se requiere la validación o el liderazgo de la ONU (Organización de las Naciones Unidas).
- En su defecto, la misión debería estar amparada por la OSCE para garantizar su legitimidad internacional.
Con estas premisas, el grupo parlamentario busca desmarcarse de cualquier intervención que no posea un carácter estrictamente humanitario o de pacificación bajo el paraguas de la legalidad internacional, evitando así acciones unilaterales que pudieran escalar la tensión en la zona de conflicto.
Entre Davos y la política nacional: Una agenda multidimensional
El encaje de estas reuniones en la agenda del presidente ha sido complejo. Sánchez ha tenido que concentrar su participación en el Foro Económico Mundial de Davos para la jornada del miércoles, donde compartirá plenario con figuras de la relevancia de Donald Trump. Este compromiso internacional ha obligado a adelantar los contactos con los grupos políticos nacionales, tratando de proyectar una imagen de unidad interna antes de su intervención en Suiza.
Sin embargo, el envío de tropas a Ucrania no será el único tema que sobrevuele los despachos de Moncloa. Desde la oposición, Alberto Núñez Feijóo ya ha adelantado que exigirá discutir sobre el incremento del gasto en defensa y la posición diplomática de España respecto a la crisis institucional en Venezuela. Son temas que el PP considera ineludibles para cualquier acuerdo de Estado que el Gobierno pretenda alcanzar en esta legislatura.
Fricciones internas y retos de la coalición
Aunque la ronda de contactos nace con un propósito exterior, resulta inevitable que la política doméstica acabe ganando protagonismo. Cuestiones críticas como el nuevo modelo de financiación autonómica o las recientes discrepancias en materia de vivienda entre el PSOE y Sumar podrían colarse en las conversaciones. La ministra Yolanda Díaz ha reconocido que existen choques ideológicos evidentes en estas áreas, pero confía en que la necesidad de mantener la estabilidad del Gobierno fuerce acuerdos internos en los próximos meses.
En definitiva, lo que comienza como una consulta técnica sobre seguridad internacional se perfila como una prueba de fuego para la capacidad de diálogo del Ejecutivo. El éxito de estas reuniones determinará no solo el papel de España en la defensa europea, sino también la solidez de los apoyos que sostienen a Pedro Sánchez en un año que se prevé de alta intensidad legislativa y política.
Esta reunión no es un hecho aislado, sino que forma parte de una ronda de contactos que arrancará oficialmente este lunes en el Palacio de la Moncloa. El primer interlocutor será Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, seguido por el resto de formaciones con representación parlamentaria, respetando escrupulosamente el orden de mayor a menor número de escaños. Aunque el envío de tropas es todavía una hipótesis de trabajo, Sánchez busca testar la temperatura política y recabar sensibilidades ante un escenario que podría exigir un compromiso militar mayor por parte de España.
Desde el ala del Gobierno liderada por Yolanda Díaz, se ha confirmado ya la asistencia de Martínez Barbero, subrayando que la comunicación interna entre los socios de coalición es fluida respecto a este tema. No obstante, el calendario de estas citas será flexible, ya que el Ejecutivo no considera que la decisión deba tomarse bajo una urgencia extrema, permitiendo que las reuniones se dilaten en el tiempo si fuera necesario para alcanzar una postura común.
Las condiciones de Sumar: El aval de organismos internacionales
A pesar de que Sumar ha mostrado una predisposición inicial favorable a participar en esta hipotética misión de paz, su apoyo no es un cheque en blanco. La formación que lidera la vicepresidenta segunda ha establecido unas líneas rojas claras para dar su visto bueno a la salida de militares españoles hacia el este de Europa.
- La operación debe contar obligatoriamente con un mandato multilateral explícito.
- Se requiere la validación o el liderazgo de la ONU (Organización de las Naciones Unidas).
- En su defecto, la misión debería estar amparada por la OSCE para garantizar su legitimidad internacional.
Con estas premisas, el grupo parlamentario busca desmarcarse de cualquier intervención que no posea un carácter estrictamente humanitario o de pacificación bajo el paraguas de la legalidad internacional, evitando así acciones unilaterales que pudieran escalar la tensión en la zona de conflicto.
Entre Davos y la política nacional: Una agenda multidimensional
El encaje de estas reuniones en la agenda del presidente ha sido complejo. Sánchez ha tenido que concentrar su participación en el Foro Económico Mundial de Davos para la jornada del miércoles, donde compartirá plenario con figuras de la relevancia de Donald Trump. Este compromiso internacional ha obligado a adelantar los contactos con los grupos políticos nacionales, tratando de proyectar una imagen de unidad interna antes de su intervención en Suiza.
Sin embargo, el envío de tropas a Ucrania no será el único tema que sobrevuele los despachos de Moncloa. Desde la oposición, Alberto Núñez Feijóo ya ha adelantado que exigirá discutir sobre el incremento del gasto en defensa y la posición diplomática de España respecto a la crisis institucional en Venezuela. Son temas que el PP considera ineludibles para cualquier acuerdo de Estado que el Gobierno pretenda alcanzar en esta legislatura.
Fricciones internas y retos de la coalición
Aunque la ronda de contactos nace con un propósito exterior, resulta inevitable que la política doméstica acabe ganando protagonismo. Cuestiones críticas como el nuevo modelo de financiación autonómica o las recientes discrepancias en materia de vivienda entre el PSOE y Sumar podrían colarse en las conversaciones. La ministra Yolanda Díaz ha reconocido que existen choques ideológicos evidentes en estas áreas, pero confía en que la necesidad de mantener la estabilidad del Gobierno fuerce acuerdos internos en los próximos meses.
En definitiva, lo que comienza como una consulta técnica sobre seguridad internacional se perfila como una prueba de fuego para la capacidad de diálogo del Ejecutivo. El éxito de estas reuniones determinará no solo el papel de España en la defensa europea, sino también la solidez de los apoyos que sostienen a Pedro Sánchez en un año que se prevé de alta intensidad legislativa y política.
El escenario geopolítico actual empuja al Gobierno de España a buscar un respaldo parlamentario sólido ante decisiones de calado internacional. En este contexto, el presidente Pedro Sánchez ha convocado para el próximo martes, 20 de enero, a la portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Martínez Barbero. El eje central de este encuentro será analizar la posible participación de las Fuerzas Armadas españolas en una futura misión de paz en territorio ucraniano, un movimiento que el Ejecutivo prefiere madurar con sus socios antes de dar pasos definitivos.
Esta reunión no es un hecho aislado, sino que forma parte de una ronda de contactos que arrancará oficialmente este lunes en el Palacio de la Moncloa. El primer interlocutor será Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, seguido por el resto de formaciones con representación parlamentaria, respetando escrupulosamente el orden de mayor a menor número de escaños. Aunque el envío de tropas es todavía una hipótesis de trabajo, Sánchez busca testar la temperatura política y recabar sensibilidades ante un escenario que podría exigir un compromiso militar mayor por parte de España.
Desde el ala del Gobierno liderada por Yolanda Díaz, se ha confirmado ya la asistencia de Martínez Barbero, subrayando que la comunicación interna entre los socios de coalición es fluida respecto a este tema. No obstante, el calendario de estas citas será flexible, ya que el Ejecutivo no considera que la decisión deba tomarse bajo una urgencia extrema, permitiendo que las reuniones se dilaten en el tiempo si fuera necesario para alcanzar una postura común.
Las condiciones de Sumar: El aval de organismos internacionales
A pesar de que Sumar ha mostrado una predisposición inicial favorable a participar en esta hipotética misión de paz, su apoyo no es un cheque en blanco. La formación que lidera la vicepresidenta segunda ha establecido unas líneas rojas claras para dar su visto bueno a la salida de militares españoles hacia el este de Europa.
- La operación debe contar obligatoriamente con un mandato multilateral explícito.
- Se requiere la validación o el liderazgo de la ONU (Organización de las Naciones Unidas).
- En su defecto, la misión debería estar amparada por la OSCE para garantizar su legitimidad internacional.
Con estas premisas, el grupo parlamentario busca desmarcarse de cualquier intervención que no posea un carácter estrictamente humanitario o de pacificación bajo el paraguas de la legalidad internacional, evitando así acciones unilaterales que pudieran escalar la tensión en la zona de conflicto.
Entre Davos y la política nacional: Una agenda multidimensional
El encaje de estas reuniones en la agenda del presidente ha sido complejo. Sánchez ha tenido que concentrar su participación en el Foro Económico Mundial de Davos para la jornada del miércoles, donde compartirá plenario con figuras de la relevancia de Donald Trump. Este compromiso internacional ha obligado a adelantar los contactos con los grupos políticos nacionales, tratando de proyectar una imagen de unidad interna antes de su intervención en Suiza.
Sin embargo, el envío de tropas a Ucrania no será el único tema que sobrevuele los despachos de Moncloa. Desde la oposición, Alberto Núñez Feijóo ya ha adelantado que exigirá discutir sobre el incremento del gasto en defensa y la posición diplomática de España respecto a la crisis institucional en Venezuela. Son temas que el PP considera ineludibles para cualquier acuerdo de Estado que el Gobierno pretenda alcanzar en esta legislatura.
Fricciones internas y retos de la coalición
Aunque la ronda de contactos nace con un propósito exterior, resulta inevitable que la política doméstica acabe ganando protagonismo. Cuestiones críticas como el nuevo modelo de financiación autonómica o las recientes discrepancias en materia de vivienda entre el PSOE y Sumar podrían colarse en las conversaciones. La ministra Yolanda Díaz ha reconocido que existen choques ideológicos evidentes en estas áreas, pero confía en que la necesidad de mantener la estabilidad del Gobierno fuerce acuerdos internos en los próximos meses.
En definitiva, lo que comienza como una consulta técnica sobre seguridad internacional se perfila como una prueba de fuego para la capacidad de diálogo del Ejecutivo. El éxito de estas reuniones determinará no solo el papel de España en la defensa europea, sino también la solidez de los apoyos que sostienen a Pedro Sánchez en un año que se prevé de alta intensidad legislativa y política.
El escenario geopolítico actual empuja al Gobierno de España a buscar un respaldo parlamentario sólido ante decisiones de calado internacional. En este contexto, el presidente Pedro Sánchez ha convocado para el próximo martes, 20 de enero, a la portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Martínez Barbero. El eje central de este encuentro será analizar la posible participación de las Fuerzas Armadas españolas en una futura misión de paz en territorio ucraniano, un movimiento que el Ejecutivo prefiere madurar con sus socios antes de dar pasos definitivos.
Esta reunión no es un hecho aislado, sino que forma parte de una ronda de contactos que arrancará oficialmente este lunes en el Palacio de la Moncloa. El primer interlocutor será Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, seguido por el resto de formaciones con representación parlamentaria, respetando escrupulosamente el orden de mayor a menor número de escaños. Aunque el envío de tropas es todavía una hipótesis de trabajo, Sánchez busca testar la temperatura política y recabar sensibilidades ante un escenario que podría exigir un compromiso militar mayor por parte de España.
Desde el ala del Gobierno liderada por Yolanda Díaz, se ha confirmado ya la asistencia de Martínez Barbero, subrayando que la comunicación interna entre los socios de coalición es fluida respecto a este tema. No obstante, el calendario de estas citas será flexible, ya que el Ejecutivo no considera que la decisión deba tomarse bajo una urgencia extrema, permitiendo que las reuniones se dilaten en el tiempo si fuera necesario para alcanzar una postura común.
Las condiciones de Sumar: El aval de organismos internacionales
A pesar de que Sumar ha mostrado una predisposición inicial favorable a participar en esta hipotética misión de paz, su apoyo no es un cheque en blanco. La formación que lidera la vicepresidenta segunda ha establecido unas líneas rojas claras para dar su visto bueno a la salida de militares españoles hacia el este de Europa.
- La operación debe contar obligatoriamente con un mandato multilateral explícito.
- Se requiere la validación o el liderazgo de la ONU (Organización de las Naciones Unidas).
- En su defecto, la misión debería estar amparada por la OSCE para garantizar su legitimidad internacional.
Con estas premisas, el grupo parlamentario busca desmarcarse de cualquier intervención que no posea un carácter estrictamente humanitario o de pacificación bajo el paraguas de la legalidad internacional, evitando así acciones unilaterales que pudieran escalar la tensión en la zona de conflicto.
Entre Davos y la política nacional: Una agenda multidimensional
El encaje de estas reuniones en la agenda del presidente ha sido complejo. Sánchez ha tenido que concentrar su participación en el Foro Económico Mundial de Davos para la jornada del miércoles, donde compartirá plenario con figuras de la relevancia de Donald Trump. Este compromiso internacional ha obligado a adelantar los contactos con los grupos políticos nacionales, tratando de proyectar una imagen de unidad interna antes de su intervención en Suiza.
Sin embargo, el envío de tropas a Ucrania no será el único tema que sobrevuele los despachos de Moncloa. Desde la oposición, Alberto Núñez Feijóo ya ha adelantado que exigirá discutir sobre el incremento del gasto en defensa y la posición diplomática de España respecto a la crisis institucional en Venezuela. Son temas que el PP considera ineludibles para cualquier acuerdo de Estado que el Gobierno pretenda alcanzar en esta legislatura.
Fricciones internas y retos de la coalición
Aunque la ronda de contactos nace con un propósito exterior, resulta inevitable que la política doméstica acabe ganando protagonismo. Cuestiones críticas como el nuevo modelo de financiación autonómica o las recientes discrepancias en materia de vivienda entre el PSOE y Sumar podrían colarse en las conversaciones. La ministra Yolanda Díaz ha reconocido que existen choques ideológicos evidentes en estas áreas, pero confía en que la necesidad de mantener la estabilidad del Gobierno fuerce acuerdos internos en los próximos meses.
En definitiva, lo que comienza como una consulta técnica sobre seguridad internacional se perfila como una prueba de fuego para la capacidad de diálogo del Ejecutivo. El éxito de estas reuniones determinará no solo el papel de España en la defensa europea, sino también la solidez de los apoyos que sostienen a Pedro Sánchez en un año que se prevé de alta intensidad legislativa y política.
Hacia un consenso de Estado: El despliegue en Ucrania a debate
El escenario geopolítico actual empuja al Gobierno de España a buscar un respaldo parlamentario sólido ante decisiones de calado internacional. En este contexto, el presidente Pedro Sánchez ha convocado para el próximo martes, 20 de enero, a la portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Martínez Barbero. El eje central de este encuentro será analizar la posible participación de las Fuerzas Armadas españolas en una futura misión de paz en territorio ucraniano, un movimiento que el Ejecutivo prefiere madurar con sus socios antes de dar pasos definitivos.
Esta reunión no es un hecho aislado, sino que forma parte de una ronda de contactos que arrancará oficialmente este lunes en el Palacio de la Moncloa. El primer interlocutor será Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, seguido por el resto de formaciones con representación parlamentaria, respetando escrupulosamente el orden de mayor a menor número de escaños. Aunque el envío de tropas es todavía una hipótesis de trabajo, Sánchez busca testar la temperatura política y recabar sensibilidades ante un escenario que podría exigir un compromiso militar mayor por parte de España.
Desde el ala del Gobierno liderada por Yolanda Díaz, se ha confirmado ya la asistencia de Martínez Barbero, subrayando que la comunicación interna entre los socios de coalición es fluida respecto a este tema. No obstante, el calendario de estas citas será flexible, ya que el Ejecutivo no considera que la decisión deba tomarse bajo una urgencia extrema, permitiendo que las reuniones se dilaten en el tiempo si fuera necesario para alcanzar una postura común.
Las condiciones de Sumar: El aval de organismos internacionales
A pesar de que Sumar ha mostrado una predisposición inicial favorable a participar en esta hipotética misión de paz, su apoyo no es un cheque en blanco. La formación que lidera la vicepresidenta segunda ha establecido unas líneas rojas claras para dar su visto bueno a la salida de militares españoles hacia el este de Europa.
- La operación debe contar obligatoriamente con un mandato multilateral explícito.
- Se requiere la validación o el liderazgo de la ONU (Organización de las Naciones Unidas).
- En su defecto, la misión debería estar amparada por la OSCE para garantizar su legitimidad internacional.
Con estas premisas, el grupo parlamentario busca desmarcarse de cualquier intervención que no posea un carácter estrictamente humanitario o de pacificación bajo el paraguas de la legalidad internacional, evitando así acciones unilaterales que pudieran escalar la tensión en la zona de conflicto.
Entre Davos y la política nacional: Una agenda multidimensional
El encaje de estas reuniones en la agenda del presidente ha sido complejo. Sánchez ha tenido que concentrar su participación en el Foro Económico Mundial de Davos para la jornada del miércoles, donde compartirá plenario con figuras de la relevancia de Donald Trump. Este compromiso internacional ha obligado a adelantar los contactos con los grupos políticos nacionales, tratando de proyectar una imagen de unidad interna antes de su intervención en Suiza.
Sin embargo, el envío de tropas a Ucrania no será el único tema que sobrevuele los despachos de Moncloa. Desde la oposición, Alberto Núñez Feijóo ya ha adelantado que exigirá discutir sobre el incremento del gasto en defensa y la posición diplomática de España respecto a la crisis institucional en Venezuela. Son temas que el PP considera ineludibles para cualquier acuerdo de Estado que el Gobierno pretenda alcanzar en esta legislatura.
Fricciones internas y retos de la coalición
Aunque la ronda de contactos nace con un propósito exterior, resulta inevitable que la política doméstica acabe ganando protagonismo. Cuestiones críticas como el nuevo modelo de financiación autonómica o las recientes discrepancias en materia de vivienda entre el PSOE y Sumar podrían colarse en las conversaciones. La ministra Yolanda Díaz ha reconocido que existen choques ideológicos evidentes en estas áreas, pero confía en que la necesidad de mantener la estabilidad del Gobierno fuerce acuerdos internos en los próximos meses.
En definitiva, lo que comienza como una consulta técnica sobre seguridad internacional se perfila como una prueba de fuego para la capacidad de diálogo del Ejecutivo. El éxito de estas reuniones determinará no solo el papel de España en la defensa europea, sino también la solidez de los apoyos que sostienen a Pedro Sánchez en un año que se prevé de alta intensidad legislativa y política.