Susana Gisbert ratifica denuncia contra Alvise por acoso

Presión judicial en el Supremo: El testimonio de Susana Gisbert contra Luis Pérez

La integridad de los funcionarios públicos frente a las dinámicas de las redes sociales ha vuelto al centro del debate jurídico. Susana Gisbert, fiscal delegada de delitos de odio en Valencia, ha comparecido este lunes ante el Tribunal Supremo para ratificar formalmente su denuncia contra el eurodiputado Luis Pérez Fernández, conocido como Alvise. El eje de la acusación gira en torno a una serie de publicaciones que, según la fiscal, traspasaron la crítica política para convertirse en una campaña de acoso y amenazas directas.

El magistrado Eduardo de Porres es el encargado de dirigir esta instrucción, en la que se analizan presuntos delitos de coacciones, provocación al atentado contra la autoridad y delitos de odio. Esta ratificación no es un trámite menor, ya que consolida una de las múltiples causas que el líder de Se Acabó la Fiesta (SALF) mantiene abiertas en el alto tribunal tras su salto a la política europea.

El impacto personal y profesional de la exposición digital

Durante su declaración como testigo, Gisbert ha subrayado las consecuencias tangibles que tuvieron las publicaciones difundidas en Telegram durante los primeros meses de 2024. Lo que comenzó como un cuestionamiento a su labor profesional derivó rápidamente en un hostigamiento personal que afectó no solo a su rutina diaria, sino también a su entorno más cercano.

Uno de los puntos más críticos del testimonio ha sido la mención a su hija. Según fuentes jurídicas, la fiscal detalló cómo el señalamiento público facilitó que seguidores de Alvise localizaran y difundieran perfiles privados de su familia, generando un clima de inseguridad insostenible. La narrativa del eurodiputado, que presentaba a los fiscales como ejecutores de una supuesta persecución ideológica, sirvió de catalizador para miles de mensajes hostiles.

Dinámicas de señalamiento: El papel de los canales de difusión

La estrategia utilizada en las redes sociales del ahora eurodiputado muestra un patrón de comportamiento que la justicia busca delimitar. El análisis de los hechos revela los siguientes puntos clave sobre la campaña de enero y febrero de 2024:

  • Identificación visual: Se publicaron imágenes de la fiscal acompañadas de acusaciones sobre su gestión en casos de migración.
  • Llamada a la acción: Se instó a la comunidad de seguidores a identificar y exponer a los responsables de lo que Alvise denomina «persecución ideológica».
  • Reacción en cadena: Más de 1.500 comentarios reaccionaron a los mensajes, muchos de ellos con insultos explícitos y amenazas de persecución física.
  • Reiteración: Tras el estallido inicial, se publicaron nuevos mensajes ironizando sobre el miedo de las afectadas bajo el lema «ahora las perseguidas son ellas».

Un horizonte judicial complejo para el líder de SALF

Este caso representa un hito procesal significativo, siendo la primera causa por la que el Parlamento Europeo concedió el suplicatorio para retirar la inmunidad parlamentaria a Luis Pérez. Sin embargo, este no es el único frente abierto para el eurodiputado. La sombra de la financiación ilegal también planea sobre su formación política, vinculada a una investigación paralela sobre presuntas irregularidades electorales y la recepción de fondos no declarados.

La ratificación de Susana Gisbert refuerza la tesis de que el ejercicio de la fiscalía en temas de odio y discriminación se está convirtiendo en una profesión de riesgo ante el auge del populismo digital. El Supremo deberá ahora determinar si el uso de canales de difusión masiva para señalar a funcionarios públicos constituye un ejercicio de libertad de expresión o si, por el contrario, se trata de una herramienta de coacción criminalizada por el código penal español.